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	<title> &#187; EXPLORACIONES</title>
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	<description>Explorando las cavidades espeleologicas de Cantabria desde hace mas de 30 aÃ±os, incluida la Cueva de El Soplao</description>
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		<title>MARAVILLAS DE LA CUEVA DE EL SOPLAO EN CANTABRIA</title>
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		<pubDate>Tue, 12 Feb 2008 19:59:01 +0000</pubDate>
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		<title>Sistema Karstico Sistema de La Luna Llena-RescaÃ±o (Udias)</title>
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		<pubDate>Mon, 09 Apr 2007 18:47:43 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[CRONICAS DEL TOPO]]></category>
		<category><![CDATA[EXPLORACIONES]]></category>
		<category><![CDATA[HISTORIA SCC]]></category>

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		<description><![CDATA[En el web oficial del SCC podÃ©is ver las Ãºltimas noticias sobre estas exploraciones del grupo




Lo Ãºltimo del Sistema de la Luna Llena-Cueva el RescaÃ±o o Udias







]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En el web oficial del SCC podÃ©is ver las Ãºltimas noticias sobre estas exploraciones del grupo</p>
<p><!--adsense#Banner_468x60--></p>
<p><a href="http://www.speleoclubcantabro.com/datos/SUB%2026-Luna%20Llena.pdf">Lo Ãºltimo del Sistema de la Luna Llena-Cueva el RescaÃ±o o Udias</a></p>
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<p><img src="http://www.speleoclubcantabro.com/imagenes/lunallena/abajo.jpg" width="100%" alt="LUNA LLENA RESCAÃ‘O" /></p>
<p><img src="http://www.speleoclubcantabro.com/imagenes/lunallena/4pozo.jpg" alt="LUNA LLENA" /></p>
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		<title>Through (18/11/2006)</title>
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		<pubDate>Sun, 26 Nov 2006 18:16:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>scc</dc:creator>
				<category><![CDATA[CRONICAS DEL TOPO]]></category>
		<category><![CDATA[EXPLORACIONES]]></category>
		<category><![CDATA[TOPOCRONICAS]]></category>
		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[     A dÃ­a de hoy el Sur sigue soplando. Dentro de ti tambiÃ©n. Y dentro de mÃ­. Pero no te preocupes. Eso no significa nada especial. Tienes que acostumbrarte. No te va ocurrir nada. Las piedras resplandecen.
     El sol aparece enrejado. Una masa gris se agazapa en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>     A dÃ­a de hoy el Sur sigue soplando. Dentro de ti tambiÃ©n. Y dentro de mÃ­. Pero no te preocupes. Eso no significa nada especial. Tienes que acostumbrarte. No te va ocurrir nada. Las piedras resplandecen.</p>
<p>     El sol aparece enrejado. Una masa gris se agazapa en la frontera sur del valle. Ramales no reconoce su deseo. Tampoco ellos. Ni siquiera tu. CristÃ³bal hilvana ideas mientras Wichi mueve sus manos sobre las cosas. Profusas, las imÃ¡genes se reparten cubriendo las paredes. Nos sentamos con cuidado. Manu esta a mi izquierda. Wichi justo al frente, a menos de un metro.</p>
<p><!--adsense#Banner_468x60--><br />
<span id="more-355"></span></p>
<p>     Primero llega Pedro. Casi seguido Ãngel y BelÃ©n. Son mÃ¡s de las diez. Los pasteles calculan su trayectoria libremente. HÃ©roe del reparto, no tomo croissant con nata. Ellos se van al Valle de Mena. Mientras observo, engarzo una cuÃ±a en la historia. Voy a tomar chocolate. Mientras, Wichi coge sus cosas.</p>
<p>     Salimos por la puerta. Tiene un diseÃ±o peculiar. Regules. Luego La GÃ¡ndara. Hay una piedra gorda en la carretera. No respira apenas. Y Astrana al final. O al principio. RecordarÃ© la piedra â€“tranquilizo a Manu-. Todas las vacas andan rumiando. No ha lugar a invitaciones. </p>
<p>     Ahora estamos junto a los coches. Dos coches, cuatro personas. 2X2. Â¿Neopreno ya?, Â¿neopreno en la boca de la sima?, Â¿neopreno en el comienzo de las arrastradas?. Seguro que neopreno. Manu ya, los demÃ¡s en la boca. Un reparto inconsciente. Llevo un bidÃ³n dentro de otro cortado. Ajuste matemÃ¡tico â€“me dice Wichi-. SonrÃ­o.</p>
<p>     La hemos tenido que buscar. Sima del Mazo Chico escondida entre los brezos. Tenemos rico chorizo y rico pan. Rico neopreno. Rico reparto de chismes. TambiÃ©n tenemos un conducto rico con una ventanita al cielo. Y luego veo las primeras ricas cuerdas. CristÃ³bal cuelga ricamente. Manu observa todas las riquezas.  </p>
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      La vertical, corta, es acogedora. Los pensamientos claros,  los colores limpios. Y al revÃ©s. Otra vertical corta. Es un escaqueo. Eso o hacer el gusano cinco metros. Entramos de lleno: un pozo reverberante. Sesenta a ochenta metros de negrura. Se abre, amplio, magnifico. Para empezar un corto pÃ©ndulo, casi pasamanos, te pone las pilas. Una perfecta repisa te espera quince pisos mÃ¡s abajo. CristÃ³bal y la repisa estÃ¡n allÃ­.  El pozo se hunde hacia las profundidades. Setecientos metros de sima te esperan si vas por ahÃ­.</p>
<p>     Tenemos que cambiar de vÃ­a. Mientras Manu desciende CristÃ³bal prepara una seÃ±al catadiÃ³ptrica en este punto. Todo a la izquierda trata de decir. Cambia de vÃ­a, trata de decir.   </p>
<p>                 <!--adsense#Banner_468x60--></p>
<p>      Se le amontona a Manu el fraccionamiento. Un poco de paciencia. Un poco de comunicaciÃ³n con los aparatos. Bichos raros. Dressler, croll, puÃ±o. PuÃ±o, dressler, croll. Croll dressler, puÃ±o. Tres permutaciones y quedan otras tres. Una locura profunda. Evanescente. Y vano.</p>
<p>     El catadiÃ³ptrico se parte al apretarlo. Un poco de cinta y queda guapo. Miro a Manu. Quince metros mÃ¡s abajo. Otro fraccionamiento: otra jodienda.</p>
<p>     La sima nos vigila. Oigo su respiraciÃ³n alrededor de nosotros. EstÃ¡ viva. Me parece el camino hacia otro espacio diferente. Siempre me lo parecen.  Las simas. Hacia otros mundos posibles. Busco otros mundos. Huyo de este mundo. Complemento este mundo. Todos los mundos son el mismo mundo. Todos los mundos estÃ¡n en este MUNDO. Charlamos. </p>
<p>     Entramos en un meandro. Algo estrecho, obliga a llevar la saca colgando. O en la mano. Contorsiones y destrepes. Avanzo. Y retrocedo. Aparece otra cuerda de unos diez metros. La bajo. Luego aparece otra cuerda de unos diez metros. TambiÃ©n la bajo. Luego hay barro cremoso en el suelo de una sala. Lo piso. Luego hay un agujero negro. Me paro.</p>
<p><!--adsense#Banner_468x60--></p>
<p>      Estoy parado mirando a CristÃ³bal. Sobre el agujero negro dos catenarias de cuerda. Unos diez metros de altura cada una. La primera es amplia. La segunda estrecha. Veo a CristÃ³bal bajar hasta casi el punto bajo de la primera comba. Luego le veo jalar de la cuerda hasta alcanzar los anclajes. Inoxidables. Y le veo trincarse. No parece mÃ¡s complicado que otras veces. Un pÃ©ndulo muy abierto. Ahora me toca a mÃ­. Dudo. Â¿A que altura bloqueo?. El primer intento: demasiado alto, no llego. El segundo intento: demasiado bajo, necesito los dos brazos para mantenerme en posiciÃ³n, no puedo trincarme. El tercer intento: me pongo el croll y con el puÃ±o gano la partida.</p>
<p>     La otra comba es un paseo. Una ventana alta, meandrosa, por la que desagua un arroyo y una corriente de viento. Es el camino. Cincuenta metros mÃ¡s de ese camino. La galerÃ­a se inventa un cÃ³modo vestidor. AllÃ­ dejamos los aparatos, ropa seca -solo algunos- y los restos de comodidad. A partir de aquÃ­ deberemos arrastrarnos por el arroyo. Como sapos.</p>
<p>     Sigo a CristÃ³bal. Trato de controlar la mojadura. Dura. Tres arrastradas con entreactos discretos. Y llegamos a nuestro objetivo. La siguiente arrastrada es un laminador demasiado incÃ³modo. Una bonita travesÃ­a o una jodida travesÃ­a. Esa es la diferencia entre ensancharlo o dejarlo al natural. Desembalamos. Tenemos la taladradora, una pata de cabra, un puntero, una azadilla, un bidÃ³n-balde y un gordo martillo. Y grandes dosis de confianza.</p>
<p>     Poco tardan en llegar Manu y Wichi. CristÃ³bal devora un bocadillo. Yo devoro el tiempo. Wichi se pone a trabajar. Manu tambiÃ©n devora algo. La travesÃ­a serÃ¡ bonita. Al otro lado las nuevas galerÃ­as del Mortero del Crucero, el rÃ­o hasta la pequeÃ±a sima. Y su conexiÃ³n con La Calaca. Si serÃ¡ bonita. Veinte veces lo dirÃ­a.</p>
<p>     Al cabo de un tiempo interminable hemos sacado suficientes piedras. Hemos apilado las piedras. Hemos cavado el lecho del rÃ­o. Hemos engordado las tripas. Hemos vomitado veneno. Hemos tragado demasiado. Hemos participado en una rifa. Hemos pasado al otro lado.</p>
<p>     CristÃ³bal se da un paseo por allÃ¡. Luego recogemos todo. Nadie quiere desinstalar. Sacar cuerdas no apetece. Nadie salvo CristÃ³bal. Responsable y trabajador. Muy responsable. No podemos escapar de su sermÃ³n. Estamos atrapados por CristÃ³bal. De pronto Wichi cambia a su bando. Ã‰l va a tener que subir el taladro. Los demÃ¡s podemos sacar las cuerdas. No es para tanto. Se me enciende una lucecita. Yo subirÃ© la saca del taladro. Y mis cosas. Vale. Luego CristÃ³bal me endosa una cuerda de 10 metros. Protesto pero me lo paso bien.</p>
<p><!--adsense#Banner_468x60--></p>
<p>     Miro hacia arriba. Veo una lucecita. Le grito que se quede quieto. Estoy en la base del pozo largo Pueden caer piedras. Wichi me grita que es Chavi. Vale. La cabecera es algo delicada â€“por las piedras-. AllÃ­ esta Chavi. Hablo un poco con Ã©l. Y continÃºo. Me queda poco. Fuera ya, el viento se manifiesta. Es fresco. Pero menos que la corriente del Ãºltimo conducto antes de la boca. Sale Manu y de seguido CristÃ³bal y Chavi. Manu tiene frÃ­o. Nos vamos a cambiarnos al coche. Al pasar Entremazos el decorado cambia y el viento arrecia. Las lucecitas del valle titilan. El sur esta enfrente.</p>
<p>     CristÃ³bal se marcha corriendo. Ya llega tarde. Le echaran un rapapolvo. Los demÃ¡s paramos en La GÃ¡ndara a tomar unas cervezas. Luego seguimos el viaje. En Ramales es tarde de sÃ¡bado. No nos apetece pasearnos. Nos vamos hacia casa.     </p>
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		<title>CHIVOS  MUERTOS (11/11/2006)</title>
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		<pubDate>Sun, 26 Nov 2006 18:09:32 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[TopocrÃ³nica con mucho futuro&#8230;
I.
     Â¡Hola, estamos subiendo a Lunada!. MogollÃ³n de niebla. 11ÂºC. La carretera se estrecha hasta un pelÃ­n y conduzco con pies de uranio. Estoy harto de subida. 10ÂºC. Manu no para de tararear un esquema musical que a veces me recuerda a un conocido bolero. Son ya las [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>TopocrÃ³nica con mucho futuro&#8230;</p>
<p>I.</p>
<p>     Â¡Hola, estamos subiendo a Lunada!. MogollÃ³n de niebla. 11ÂºC. La carretera se estrecha hasta un pelÃ­n y conduzco con pies de uranio. Estoy harto de subida. 10ÂºC. Manu no para de tararear un esquema musical que a veces me recuerda a un conocido bolero. Son ya las diez y media. 8ÂºC. De porrazo aparecen entre la niebla un mogollÃ³n de coches aparcados a la derecha de la carretera. No queda apenas sitio para meter otro. Viene corriendo un tipo a preguntarnos si mÃ¡s abajo, en direcciÃ³n a Cantabria, despeja la niebla. Le desilusionamos sin compasiÃ³n. Aparcado, contemplo las pocas ganas de Manu. Cambiar de indumentaria y soplar viento del norte que te moja. Hacer frÃ­o y caer chirimiri. Le dejo que se explaye. Y despuÃ©s de escuchar varias premoniciones de desastre abandono la idea de ir hacia Bustalveinte arrastrando su falta de entusiasmo.</p>
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<p>     Con alivio Manu sigue tarareando la misma canciÃ³n mientras descendemos hacia San Roque. Ya cerca del pueblo submergemos de la niebla y podemos ver el paisaje. Las morrenas se aclaran. Atrevesando un rebaÃ±o de cabras guapas nos creemos cerca del espÃ­ritu de la montaÃ±a. Luego se embarranca el Miera. MÃ¡s cabras con pastores, pastorcillos y cabritillos. Paro. Por nuestra ladera desemboca un barranquito coqueto. En la otra ladera del valle hay un conjunto de agujeros llamativos. Ya los habÃ­a mirado con interÃ©s en otras ocasiones. Pregunto a los pastores. Me encaminan a la Cueva de los Moros. Se la ve flotar por encima de unas cabaÃ±as cerca de Calseca. Â¿No es la cueva que vinculan con Canto Encaramao?.  Bajo un poco y aparco en un ensanche. Abajo el RÃ­o Miera forma unas pozas transparentes y golosas. Y nos colocamos encima los monos de espeleo.</p>
<p>   <!--adsense#Banner_468x60--><br />
<span id="more-354"></span></p>
<p>La cornisa						Pozas en el Miera	</p>
<p>II.</p>
<p>     La pendiente es fuerte. Un par de fotos en las pozas de abajo. Como una promesa de venir a baÃ±arme en tan guapo lugar. Como la aceptaciÃ³n completa. Mojarse. El rÃ­o, abajo, ha tallado un enorme desplome dominado por paredes. Arriba,  cornisas estrechas o menos estrechas. Montones de cagarrutas como seÃ±ales de un camino practicable. La senda, por la cornisa, tiende a ser cÃ³moda.</p>
<p>     Nos colocamos encima de la enorme oquedad que exhibe la ladera. No hay bajada directa. Avanzamos un tanto mÃ¡s. Miramos veinte metros arriba de la canal. Descendemos hasta otra cornisa. Volvemos atrÃ¡s. La oquedad es eso, solo una oquedad. La enorme galerÃ­a que la forma esta perfectamente colmatada por sedimentos al fondo. Un estrato de varios palmos de grosor se extiende tapizando toda la cueva de mierda cabruna. </p>
<p>Mierda Cabruna</p>
<p>     Retomamos la senda por la cornisa. Cien metros mÃ¡s. Llegamos al porche de otra cueva. Sale aire frÃ­o. Se avanza sin problemas hacia el interior. Encendemos los leds. Entramos hacia dentro de la tierra sintiendo el chorro de aire en la cara.   </p>
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<p>III.</p>
<p>      Una cueva que se presenta a sÃ­ misma con un hito un reloj parado y viento. Extraordinaria impresiÃ³n. No miro la hora del reloj. La  primera bifurcaciÃ³n. Nos vamos por la izquierda. Salita. MÃ¡s bifurcaciones. Un meandro estrecho y ascendente, mas o menos, hacia el norte. Al cabo de unas decenas de metros se acaban todas las posibilidades de continuar por allÃ­. Volvemos mirando pequeÃ±as galerÃ­as. Pasamos de nuevo por el reloj. Nos metemos hacia lo que parecen anchas galerÃ­as meandrosas. AsÃ­ es. La impresiÃ³n es de todo grande, todo laberÃ­ntico.</p>
<p>      La hermosa galerÃ­a promete hacia el norte y hacia el sur. Nos vamos al norte. Saltamos un desfonde. Dejamos varios desvÃ­os para mirar despuÃ©s. Bajamos por una amplia arenera hasta el cauce de un riachuelo. Ahora solo tiene humedad. Me pregunto el sentido de las aguas. Manu mira tambiÃ©n sin decidirlo. Avanzamos rÃ¡pido. Comienza una zona cuestosa. Una pequeÃ±a trepada y alcanzo una colmataciÃ³n caÃ­da de una chimenea. No es posible seguir. Ya volviendo escalo un resalte y alcanzo una gran chimenea por la que no se puede avanzar. Poco mÃ¡s allÃ¡ destrepo hasta un meandrillo que se sifona por un pequeÃ±o charco. Nada que hacer.</p>
<p><!--adsense#Banner_468x60--></p>
<p>      Un poco mÃ¡s atrÃ¡s volvemos al enlace con la salida y nos metemos por debajo hacia un nivel inferior. Lo alcanzamos por un cordino que alguien dejo. Me sorprende la liada de galerÃ­as. Yendo hacia el sur la galerÃ­a se simplifica. Termina convertida en un tubo de presiÃ³n por el que se avanza sin dificultades. Luego aparecen un par de resaltes, subida y bajada, para volver a convertirse en tubo. Finalmente emergemos a una galerÃ­a grandona por una gatera bastante justa.</p>
<p>      Hacia la derecha la galerÃ­a se va estrechando hasta que una colmataciÃ³n por sedimentos arenosos nos dice que no. Hacia la izquierda hay varios niveles que parecen entrelazarse. Avanzamos hasta llegar a una zona de bifurcaciones mÃºltiples, confusa, con seÃ±ales en varias direcciones. Me siento un poco perdido. O liado. Decidimos volver hacia la gatera.  Sin embargo tengo la impresiÃ³n de que hemos pasado ya por aquÃ­. </p>
<p>                             Hito, higrÃ³metro y Manu </p>
<p>      Manu mira el reloj del hito. No es un reloj. Un termÃ³metro tampoco es. Â¿Un higrÃ³metro?. Marca, parece que funciona, la humedad ambiental al 90%. Perfecto. Nos damos unas vueltas por las galerÃ­as que rodean este punto y descubrimos que todas desembocan por balcones altos encima de la ancha galerÃ­a del comienzo&#8230; </p>
<p>El HigrÃ³metro </p>
<p>      El sol ha salido y nos ha engaÃ±ado tontamente. El dÃ­a hubiera permitido ir hacia Bustalveinte&#8230;Pero quizÃ¡s nunca habrÃ­amos conocido la cueva de los Chivos Muertos. Ni la posible apertura de un barranquito, enfrente de esta cueva, en la otra ladera del valle. De todas formas, por aÃ±adir razones, luego vuelve a nublarse y a lloviznar. No hay nada especial. Solo el flujo que pasa. TaladrÃ¡ndonos el cerebro (o el alma?). </p>
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<p>     Cuando vuelvo a casa miro el libro de Pepe LeÃ³n:</p>
<p>     Cueva de los Chivos Muertos.</p>
<p>     Curiosa. Parece que tiene otra entrada, travesÃ­a cortita.</p>
<p>     HabrÃ¡ que comprobar los flujos de aire</p>
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		<title>CANCIONES</title>
		<link>http://cibertaller.com/scc/2006/10/26/canciones/</link>
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		<pubDate>Thu, 26 Oct 2006 17:29:59 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[TOPOCRONICAS]]></category>
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I.
     Me empuja. No sÃ© de donde viene. Una intensa fuerza. DecidÃ­ [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Interesante nueva crÃ³nica en nuestra secciÃ³n de ORO, TOPOCRONICAS <img src='http://cibertaller.com/scc/wp-includes/images/smilies/icon_smile.gif' alt=':-)' class='wp-smiley' /> , sobre todo el asunto del humo seÃ±alizador que no me ha quedado muy claro, y el encuentro con la amanita que tampoco se como habrÃ¡ terminado&#8230; alguien lo sabe..</p>
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<p>I.</p>
<p>     Me empuja. No sÃ© de donde viene. Una intensa fuerza. DecidÃ­ recuperar mi saco de dormir hace dos dÃ­as: un 1 kilogramo de excelente plumÃ³n, marca GÃ¡lvez. Reposa desde hace dos aÃ±os en el campamento de la Sala de Titanes.</p>
<p>     Camino rÃ¡pido y sin pausa. Concentrado en el horario que me he fijado mentalmente. Garma Ciega a las cuatro y media. He salido del IES Ricardo Bernardo a las dos y media. Atascados, los coches y los autobuses escolares, pugnan por encontrar su huida. Voy retrasado. Viernes veinte de octubre.</p>
<p><span id="more-352"></span></p>
<p>     El oÃ­do alerta. La niebla impone su carÃ¡cter a pinceladas. Veo huellas de un cÃ¡nido grande en el camino entre Mazos. Y luego en el borde de Cellagua. No me gustarÃ­a encontrarme con un mastÃ­n guardiÃ¡n. Los lobos los descarto. Caballos pastando y algunas vacas me calman la inquietud.</p>
<p>     Dejo el paraguas en el hueco de un haya. El bosque me hace dudar. La cÃ¡lida hojarasca ha borrado los relieves. El lapiaz se presenta traicionero. Al resbalar me asusta un agujero poco profundo disimulado por las hojas.</p>
<p>     Un poco de comida: barritas, chocolate, un mendrugo de pan&#8230; La Tika y baterÃ­as de repuesto. Una botella de Aquarius medio llena y un poco de agua en otra botella. El carburero en el fondo de la saca.</p>
<p>     La primera cuerda, a cielo abierto, negra,  apenas deja correr al dressler: hinchada.  La segunda, en la penumbra, blanca, ha sido colonizada por lÃ­quenes y algas verdes. La tercera, blanca, cruje como una vieja barca de madera. La cuarta ya no me llama la atenciÃ³n. Sigo hacia abajo. Las operaciones se van automatizando. Cada vez mÃ¡s simples. O eso parece.</p>
<p>     Canto. Cantar en la oscuridad. Cantar para evitar el miedo. Cantar para huir de la soledad. A mitad de sima un pÃ©ndulo a la derecha exige un esfuerzo mayor que los demÃ¡s. MÃ¡s abierto el Ã¡ngulo, mÃ¡s dificultad. Un nudo de enlace entre cuerdas hace incÃ³modo el aterrizaje en uno de los Ãºltimos pozos.</p>
<p>     Espero el estrecho meandro como un soldado la batalla. Me sorprende el equipamiento actual. El trÃ¡nsito es mÃ¡s cÃ³modo que la Ãºltima vez que bajÃ©.  Apenas un chorrillo de agua lo recorre. Contrasta la poca agua que hay abajo con la humedad y los charcos en la superficie. Me lanzo con entusiasmo hacia Titanes. Todo esta seÃ±alizado pero, a pesar de ello, todo es confuso para mÃ­ entre el rÃ­o y Titanes.   </p>
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<p>II.</p>
<p>     Son  casi las siete. Titanes parece inmutable. Solo el silencio cambia. La tienda de campaÃ±a no cambia. Hurgo dentro de los bidones en busca del saco. Luego me fijo en un plÃ¡stico muy bien puesto: es el envoltorio del saco.</p>
<p>     Me siento durante un rato. Mientras descanso como algunas chucherÃ­as.  Al poco estoy inquietÃ¡ndome. Preparo el petate  con el saco al fondo. Pongo en marcha el carburero al ralentÃ­. Hasta el momento solo he tirado de leds. Ahora me apetece mÃ¡s luz. Pienso en la incomodidad del carburero colgando de la cintura toda la sima arriba.</p>
<p>     Decido prescindir de la velocidad. Intento practicar el movimiento consciente. Como tai-chi. No importa el objetivo, sino el movimiento en sÃ­.  Me muevo en el meandro mejor que otras veces. Se me escapa de las manos el  esfuerzo en un tramo. Me estreso.</p>
<p>     Vivo la base de los pozos como una tregua. Los primeros pozos me permiten impulsarme rÃ­tmicamente. Son limpios y amplios. Canto. Cantar para huir de los oscuros pensamientos. Cantar para hacerme compaÃ±Ã­a. Â¿Cuatrocientos metros cantando?</p>
<p>     La llegada a la ruta fÃ³sil con barrillo cremoso me anima. Creo que, mentalmente, he dividido la sima en tres tramos. El tramo segundo es hasta el Comedor. Se me hace largo. Aun confuso, lo que recuerdo de otras veces coincide. La llegada al Comedor crea el sentimiento de que estas cerca de la salida.</p>
<p>     Durante un minuto confundo una pared, treinta metros sobre mÃ­, resplandeciente por las gotitas de agua, con la claridad del cielo. No me importa ya. Siento la salida. Todo esta salpicado de hojas de haya secas. Algunas ramas y tronquitos se han colado casi cien metros en la profundidad. Montones de barro negro tapizan las bases de los Ãºltimos pozos. Materia vegetal descompuesta.</p>
<p>     El cielo cuajado de estrellas. Son casi las once. Calidez en el aire. Primero el bosque con cuidado y luego a pasos alargados y cÃ³modos. Bajo sin pausas. Las vacas me miran con ojos brillantes desde la oscuridad. Los caballos huyen espantados. El carburero a tope de luz. No hay problema de que se acabe. El viento agita la llama protestona. Si los lobos supieran lo fÃ¡cil que es cazar a un humano&#8230; Pero el fuego les asusta. Â¿Por que no lo intentaran nunca?</p>
<p>     Con mucha calma me cambio de vestimenta. Bajando hacia Astrana empiezo a recibir mensajes en el mÃ³vil. Me paro. SMS: he salido bien. A Marisa y a Julio.            </p>
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<p>III.</p>
<p>     Me acuesto pero duermo poco. Tres horas y estoy despierto con ganas de salir disparado; Â¿estrÃ©s quizÃ¡s?  Â¿O esa fuerza intensa? Â¡QuÃ© fuerza y que narices! A las ocho y media estoy en Solares con MoisÃ©s y Susana. Hoy es sÃ¡bado. Hemos quedado con un grupo del AER en Ramales.</p>
<p>     Ãngel, Olarra, Chavi, P.Merino y BelÃ©n estÃ¡n en Ramales esperÃ¡ndonos. Hay algo de prisa. A las diez debemos estar atentos en la ladera del AsÃ³n. En el fondo de la sima Wichi y CristÃ³bal se disponen a iniciar la prueba. Esta maÃ±ana, a las seis y media, han entrado a Garma Ciega con varios botes de humo, hierbas secas para quemar y energÃ­a personal sobrada. Â¿Llegaran en tan poco tiempo hasta la zona del sifÃ³n? Los que saben dicen que sin problemas.</p>
<p>     Nos vamos en tres coches: el de Chavi, el de P.Merino y el de MoisÃ©s. La carretera del AsÃ³n tiene varios puntos adecuados para aparcar: la cantera, un par de mÃ¡rgenes, la cuevita. Nos repartimos de forma confusa. Chavi y Ãngel cerca de La Fresca mirando desde enfrente con prismÃ¡ticos. Olarra en la carretera haciendo largos. El resto diseminados por el bosque y moviÃ©ndonos por zonas. Son las diez.</p>
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<p>     Luego son las once. Sigo dÃ¡ndome paseos y mirando. Los walki-talkis no tienen pilas. Encuentro una amanita panterina en el bosque. Me pregunto cuales serian los efectos de comÃ©rmela.  Luego son las doce. Me bajo a la carretera a dar un largo y ver el panorama general. Me pregunto si  tendremos un tope de tiempo. Vuelvo a subir a mi zona. Entre las ramas de las encinas observo a Ãngel y a Chavi que me observan a su vez.</p>
<p>     Luego es la una. Me bajo definitivamente. Como un  goteo van apareciendo todos al lado de los coches. MoisÃ©s ha visto humo blanco y Susana tambiÃ©n. La zona por la que lo vieron esta algo desviada al sur de las expectativas. Pero las cuevas son impredecibles. Una primera inspecciÃ³n no arrojo ninguna cueva, ni fisura, con soplo.</p>
<p>     Se ponen a comer allÃ­ en contra de mis deseos. Tengo hambre de cocido y de mesa puesta. Aguanto como puedo mientras devoran fiambre y quesos con pan. Para distraer la mente exploro las posibilidades del macro de mi cÃ¡mara Olympus. Le hago una foto a una crÃ­a de lagartija. Al cabo de una hora nos bajamos al bar Coventosa. Mientras toman cafÃ©s, chupitos y juegan al futbolÃ­n pido un cocido y una ensalada mixta. TambiÃ©n tomo postre.</p>
<p>     Por la tarde volvemos a la carga. Â¿Por donde saliÃ³ el humo de color blanco? Le pregunto a Ãngel de que color es el humo de los botes: NARANJA. Botes de salvamento&#038;rescate. El humo de los botes es blanco hasta que se sabe que es naranja. Queda la posibilidad del humo de las hierbas secas. O de que al diluirse el naranja se confunda con el blanco. Hurgamos por doquier. Los tojos me martirizan a la bajada. Demasiado.</p>
<p>     Ahora estamos junto a los coches. Todos comentan y charlan. Pero yo estoy con pocas ganas de hablar. QuizÃ¡s aburrido. Y algo cabreado sin razones claras. Â¿El estrÃ©s quizÃ¡s?.  A la vuelta cabeceo en el coche mientras hablamos de humos blancos y de humos naranjas. </p>
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		<title>LA BUENITA</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Oct 2006 17:27:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>scc</dc:creator>
				<category><![CDATA[CRONICAS DEL TOPO]]></category>
		<category><![CDATA[EXPLORACIONES]]></category>
		<category><![CDATA[TOPOCRONICAS]]></category>
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		<description><![CDATA[I.
     Tras un parÃ©ntesis, debido a las actividades en la pared de Zigal, vuelvo a la speleo a primeros de Octubre del 2006  -el sÃ¡bado, 7-  con una salidita promocionada por MoisÃ©s. El  poder de convocatoria del viernes+tarde reuniÃ³ a un grupito numeroso  pero no aplastante  [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>I.</p>
<p>     Tras un parÃ©ntesis, debido a las actividades en la pared de Zigal, vuelvo a la speleo a primeros de Octubre del 2006  -el sÃ¡bado, 7-  con una salidita promocionada por MoisÃ©s. El  poder de convocatoria del viernes+tarde reuniÃ³ a un grupito numeroso  pero no aplastante  -MoisÃ©s, Susana, Javier, Chino, Eduardo y su hermano, y dos chicas del Ãºltimo cursillo de las que  no recuerdo el nombre-  en donde siempre. Ya habÃ­a llovido con ganas el viernes y daban lluvias para el sÃ¡bado. VolviÃ³ a surgir el tema de una cuevita que esta al lado del bar La GÃ¡ndara. La Buenita es en realidad una mina de plomo y zinc explotada desde la colonizaciÃ³n romana hasta hace pocos aÃ±os. La mina Buenita intercepta en varios puntos una cueva de amplias galerÃ­as que recibe el mismo nombre. La Cueva Buenita, por su direcciÃ³n y su posiciÃ³n en la depresiÃ³n del Hoyo CobijÃ³n (Â¿o CovijÃ³n?), podrÃ­a haber sido una entrada, ahora fÃ³sil, del rÃ­o que actualmente se sume en la Cueva de UdÃ­as. En esta Ãºltima cueva la red de entrada se acerca lo suficiente a La Buenita como para acariciar la idea de conectarlas. Â¡Y asÃ­ eludir la salida por la cloaca en la que han convertido el sumidero que constituye la entrada principal de la Cueva de UdÃ­as!. De esta forma se podrÃ­a constituir una interesante travesÃ­a que entrando por la Torca de la Luna Llena y continuando por la zona mÃ¡s espectacular de la Cueva de UdÃ­as acabase, finalmente, por La Buenita. Esta ilusiÃ³n que infecta a MoisÃ©s desde hace meses podrÃ­a ser contagiosa en algunos casos. </p>
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<p><span id="more-351"></span></p>
<p>II.</p>
<p>      Manu estaba en su furgoneta, verde manzana por fuera y roja por dentro, esperÃ¡ndome en el aparcamiento de la gasolinera de MonpÃ­a. Como habÃ­a lloviznado le pedÃ­ que fuÃ©ramos en la furgoneta por si habÃ­a que cambiarse dentro de un coche. Al cabo de un rato recibimos una llamada de Susana. Nos dijo que aÃºn estaban en Comillas, que les esperÃ¡semos en el bar La GÃ¡ndara. La noche anterior el autocontrol de Manu para poderse levantar pronto habÃ­a dejado como resultado solo tres mojitos en su fiestecita particular. Se quejo amargamente de que podÃ­a haberse quedado toda la noche tomando mojitos en vez de madrugar. Bueno, a decir verdad quedar antes de las 10 de la maÃ±ana el sÃ¡bado es un madrugÃ³n. ReciÃ©n llegados al aparcamiento del bar estuvimos sopesando la idea de entrar a tomar algo. Pero antes de que pudiÃ©semos ejecutar nuestra intenciÃ³n apareciÃ³ la pareja en su â€œnuevoâ€ Opel, prestado por un concesionario que estÃ¡ arreglando el bollo del otro Opel. Nos cambiamos allÃ­ mismo con el suelo oliendo a tierra mojada y el bosque de castaÃ±os vestido de otoÃ±o. Con una calma que se me colÃ³ dentro.  En el maremagno de material Susana no encontraba su mono exterior MTDE. QuizÃ¡s olvidado en Comillas o en Santander. MoisÃ©s le dejo el suyo y se quedo solo en mono interior azul.   </p>
<p>III.</p>
<p>     La marcha de aproximaciÃ³n consiste en recorrer 100 metros de carretera, saltar el quitamiedos, bajar 10 metros y volver hacia atrÃ¡s menos de 50.  Total 3 minutos. La boca de la mina esta tapiada con un muro de hormigÃ³n, pero en su base, a la derecha, hay un pequeÃ±o agujero soplador por el que se puede entrar. A pocos metros  de la entrada el conducto minero tiene una bifurcaciÃ³n a la izquierda. No mucho mÃ¡s allÃ¡, por la bifurcaciÃ³n, se puede observar una pequeÃ±a oquedad que deja penetrar la luz desde el exterior.</p>
<p>     En lÃ­nea recta, viendo la luz de nuestra entrada en la lejanÃ­a, nos adentramos por el conducto principal topografiando con el medidor lÃ¡ser. En realidad mientras dos personas se dedicaban a esa tarea yo me puse a mirar desviaciones. Al principio nos confundimos y tomamos un conducto que no nos conducÃ­a a la cueva. Al volvernos fuimos tirando los hitos que habÃ­amos puesto para no perdernos en el laberinto de conductos mineros. Pronto recordÃ³ MoisÃ©s el camino adecuado. Tomamos una desviaciÃ³n a la izquierda que nos llevo en unos minutos hasta una galerÃ­a grande -en algunos sitios 10&#215;10 metros-  con formaciones de un blanco cristalino similares a las del Soplao.  Topografiando la gran galerÃ­a, avanzamos con facilidad y proseguimos un buen rato mirando varias desviaciones a la izquierda que no dieron resultado. Pasamos por el borde de un pozo que habrÃ­a que mirar; no vaya a ser que conduzca a la red activa y por ahÃ­ a UdÃ­as (hay que tener en cuenta que el nivel de la cueva de UdÃ­as se encuentra unos 30 metros por debajo de La Buenita).</p>
<p>     Un poco mÃ¡s allÃ¡ la galerÃ­a parecÃ­a acabarse en una colmataciÃ³n de guijarros; pero los mineros excavaron en ese punto un pequeÃ±o conducto artificial ascendente que desemboca en una amplia sala. Hurgamos por el borde de esa sala sin resultados positivos. Profundizando hacia el techo con los focos pudimos observar una galerÃ­a colgada a la que puede llegarse con una escalada en travesÃ­a. AÃºn hicimos varias comprobaciones por un rincÃ³n en el que se hundÃ­a una estrecha fisura hasta asegurarnos que desembocaba abajo en la galerÃ­a principal de la cueva. Ya de vuelta tomamos la prolongaciÃ³n mÃ¡s obvia por la mina hasta un pequeÃ±o ascenso a un nivel superior. Nuestro objetivo era dar de nuevo con galerÃ­as de cueva. Anduvimos dando vueltas por el laberinto hasta darnos cuenta que los conductos nos llevaban al mismo lugar siempre o a sitios ya transitados. Volvimos pues.</p>
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<p>     Hubo una propuesta de pararse a comer y otra de salir a comer cocido en el bar. El cocido del bar La GÃ¡ndara suele estar excelente. Pero cuando iba con Manu enfilao hacia la salida vimos que MoisÃ©s y Susana no venÃ­an detrÃ¡s. Nos paramos un rato hasta que el hambre nos hizo tomar algo de lo que llevÃ¡bamos. Hartos de esperar y un poco intrigados volvimos atrÃ¡s hasta encontrarnos con la pareja. Al mirar, por casualidad, a la izquierda de la galerÃ­a habÃ­an encontrado un importante ramal con hermosas excÃ©ntricas blancas. Nos entretuvimos una hora recorriendo esa galerÃ­a, contemplando las excÃ©ntricas y comiendo algo mÃ¡s.</p>
<p>     Para cuando volvimos a la superficie eran mÃ¡s de las tres y fuimos al bar a tomar cafÃ©s y cervezas. El dueÃ±o nos contÃ³ varias historias. Una sobre cuevas con restos arqueolÃ³gicos a las que se ofreciÃ³ a llevarnos. Otra sobre el origen de las minas: a su parecer eran fundamentales en la producciÃ³n total de plomo para Roma. Dicho plomo, segÃºn algunos historiadores, pudo ser un factor de decadencia fÃ­sica para las clases altas en Roma que lo utilizaban en cubiertos y vasos. Nos mostrÃ³ un antiguo cuchillo de bronce, hierro y asta. Y tambiÃ©n nos invito a una magosta, merienda a base de castaÃ±as asadas, dentro de unos dÃ­as. Y a colaborar en la preservaciÃ³n del castaÃ±ar de Bustablado. Una verdadera mina de tÃ­o. Yo me prometÃ­ a mi mismo un buen cocido dentro de poco&#8230;  </p>
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		<title>LA HUELLA DE MOISÃ‰S</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Sep 2006 17:23:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>scc</dc:creator>
				<category><![CDATA[CRONICAS DEL TOPO]]></category>
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		<description><![CDATA[Dada la cantidad de crÃ³nicas con las que nos regala nuestro compeÃ±ero Antonio, he creido conveniente crear una secciÃ³n exclusivamente para Ã©l, en homenaje a su creatividad y a su chachara satÃ­rica y socarrona.. literatura entretenida de la buena &#8220;only for speleologic explorers&#8221;


I.
Mavil aterrizo en Santander el jueves 24/8/2006. El viernes lloviÃ³ bastante y Mavil [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Dada la cantidad de crÃ³nicas con las que nos regala nuestro compeÃ±ero Antonio, he creido conveniente crear una secciÃ³n exclusivamente para Ã©l, en homenaje a su creatividad y a su chachara satÃ­rica y socarrona.. literatura entretenida de la buena &#8220;only for speleologic explorers&#8221;</p>
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<p><span id="more-350"></span></p>
<p>I.<br />
Mavil aterrizo en Santander el jueves 24/8/2006. El viernes lloviÃ³ bastante y Mavil se dedico a caminar por la ciudad visitando tiendas de deporte y rocÃ³dromos. Por la tarde llamo MoisÃ©s y quedamos en ir a explorar a UdÃ­as/Torca de la Luna Llena. CÃ©sar llego la noche del mismo viernes y tambiÃ©n Manu me llamo para ir de espeleo.  </p>
<p>A la maÃ±ana siguiente cayeron algunos chaparrones agradables mientras Ã­bamos de MonpÃ­a a CabezÃ³n de la Sal en la furgoneta de Manu. Para hacer un poco de tiempo nos fuimos a pasear por el mercado de CabezÃ³n en busca de higos pasos para Manu. Susana vino con MoisÃ©s a pesar de andar malucha. Todos, CÃ©sar en su coche y MoisÃ©s en el suyo, nos encaminamos hacia El Llano. Extendimos todos los cacharros al lado de los coches. VolviÃ³ un tiempo fresco y delicioso. HabÃ­a demasiados cacharros. DudÃ¡bamos entre ir todos por la mina de UdÃ­as o dejar que Mavil, conmigo y CÃ©sar, bajase la torca. La sospecha de que no cupiese por la estrechez del Pozo Graff originaba la duda. Decidimos arriesgar. La cita era en la punta de topo de la GalerÃ­a Sur. Manu, Susana y MoisÃ©s se llevaron el material para instalaciones. Iban cargados como mulas.<br />
Poco tiempo despuÃ©s, ya en la Torca de la Luna Llena, CÃ©sar iba delante, Mavil detrÃ¡s y yo cerrando cuando le preguntÃ© a Mavil si le gustaba la torca. De libro de texto, de manual -me respondiÃ³. Pero no le gusto tanto como para decir que estaba â€œhomologadaâ€ (cuando a Mavil le gusta una cavidad suele adjetivarla como homologada) HabÃ­amos hablado y sopesado tanto el entrar por la torca pensando en el volumen de Mavil que acabo asustÃ¡ndose un poco de la estrechez del Pozo Graff. Se le dio bien y  dijo que no era para tanto. Lo peor fue el manejo del freno del descensor en la zona adiaclasada del pozo. No perdimos tiempo en la Sala Triangular; nos pusimos en marcha hacia el punto mÃ¡s remoto topografiado de la GalerÃ­a Sur. Para preservar la virginidad de la cueva MoisÃ©s nos aviso de pisar por la senda ya establecida. Yo aleccionÃ© durante todo el tiempo a los sorprendidos espeleÃ³logos de que pisÃ¡ramos por la â€œhuella de MoisÃ©sâ€.</p>
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<p>II.<br />
De pronto, cuando ya se hacÃ­a larga la GalerÃ­a Sur, encontramos un papelito con la siguiente oraciÃ³n: â€œtopografiar a partir de aquÃ­â€. Pensamos, por un momento, que acababan de escribirlo para largarse a explorar pero enseguida caÃ­mos en que se habÃ­a escrito durante la anterior visita a la zona. Era extraÃ±o que hubiÃ©ramos llegado a este punto antes que el otro trÃ­o. Ellos habÃ­an entrado por la mina y el recorrido es mÃ¡s directo y con menos dificultades. Al poco, llegaron. MoisÃ©s habÃ­a estado reformando algunas instalaciones en el Pozo Pastelero.<br />
TenÃ­amos entre manos el reparto de tareas pero no habÃ­a demasiada claridad. Sabiendo lo bien que le resultarÃ­a a Mavil aprender a topografÃ­ar pensÃ© que fuera en el grupo de topo; pero parece que topografiar es considerado un castigo por la mayorÃ­a de los espeleologos. Mavil se fue con MoisÃ©s a explorar; CÃ©sar con Susana a topografiar y yo con Manu a bajar los pozos que salpican la GalerÃ­a Sur. Cuando mire el material me di cuenta que una pocilga andaba cerca. MoisÃ©s habÃ­a andado utilizÃ¡ndolo en el Pozo Pastelero. Me costo 15 minutos ordenar un poco lo que iba a usar en el trabajo de instalaciÃ³n y ponÃ©rmelo encima.<br />
El primer pozo, a mano izquierda, estaba a cinco minutos de camino. Instalamos a un gran bloque directamente y fraccione a la pared mÃ¡s sÃ³lida para acercarme al borde, muy roto, del pozo. A medio colocar un segundo fraccionamiento la baterÃ­a empezÃ³ a renquear. ConseguÃ­ acabar a duras penas y tuve la suerte de que la caÃ­da fuera limpia. Abajo encontrÃ© un tapÃ³n de bloques que dejaba un pequeÃ±o hueco por el que se intuÃ­a un estrecho pozo. No habÃ­a soplo o quizÃ¡s era muy dÃ©bil. La impresiÃ³n que me produjo fue que no era camino hacia parte alguna. El segundo pozo, a mano derecha, lo bajamos instalando en naturales que nos vinieron perfectos. Abajo se cerraba casi, aunque habÃ­a un dÃ©bil soplo y era posible desobstruir. El tercer pozo, a mano derecha, era una rampa que acababa en una boca que se acampanaba mÃ¡s abajo. Necesitaba equipamiento de spits o parabolts y no pudimos bajarlo. El cuarto pozo presentaba un curioso aspecto de lapiaz. La caliza blanca estaba carstificada con acanaladuras y puentes de roca. PodÃ­a destreparse sin problemas. Y Manu destrepo hasta una zona obstruida por un bloque que podrÃ­a eliminarse para seguir hacia abajo. Pero cuando fue a subir se perdiÃ³ entre los bloques y entro en crisis. Durante un rato Manu me gritaba que no encontraba la salida y yo le gritaba que veÃ­a todo el itinerario sin problemas. Manu consiguiÃ³ salir. Luego se quedo sin luz de carburo. Avanzamos por la GalerÃ­a Sur, el con la elÃ©ctrica y yo con carburo y leds, en busca de nuevos pozos que bajar.</p>
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<p>III.<br />
Vimos la luz del resto de compaÃ±eros hacer arabescos en el techo de la galerÃ­a. VolvÃ­an con un largo tramo de topografÃ­a en el bolsillo y un buen pedazo de GalerÃ­a Sur explorado (hasta un desfondamiento con un fuerte soplo). MoisÃ©s se sorprendiÃ³ de que la baterÃ­a solo hubiese podido meter dos parabolts. Pero asÃ­ son las cosas. Dos que metÃ­ yo y cuatro o cinco que metiÃ³ Ã©l hacen un total de siete como mucho. No es serio. Algo deberÃ­amos hacer.<br />
Restauramos nuestros equipos de iluminaciÃ³n mal que bien y nos pusimos a la siguiente tarea. A unos cinco minutos de avance, nos contaron, habÃ­a un pozo prometedor. Nos acercamos con una cuerda y cordinos para intentar instalarlo en naturales. Al borde de  la boca del pozo, muy amplia, habÃ­a un gran bloque del que montamos la cabecera. Me acerque al borde pero no encontrÃ© ningÃºn saliente natural y fiable del que colgar el fraccionamiento. Unos treinta metros mÃ¡s abajo observe lo que pudiera ser una rampa de bloques que se hundÃ­a bajo la pared del pozo. Quedo pendiente la exploraciÃ³n.<br />
Hubo un reparto de peso. MoisÃ©s se marcho muy rÃ¡pido hacia el Pozo Pastelero para mejorar la instalaciÃ³n de la cabecera (antes de marcharse detecto las huellas que alguien habÃ­a marcado fuera del sendero; nadie se hizo responsable). Los demÃ¡s fuimos andando, algo rÃ¡pidos, siguiendo a Susana (Mavil decÃ­a que Ã­bamos como flechas) y cuidando de pisar la â€œhuella de MoisÃ©sâ€. Una distancia apreciable nos separaba del Pozo Pastelero y las Ãºnicas paradas que hicimos fueron para esperar a algÃºn rezagado que hubiera podido despistarse. Nos presentamos sudorosos en la cabecera del pozo y tuvimos que esperar un poco a que se arreglasen todas las instalaciones. El descensor de Manu habÃ­a desaparecido. No sabÃ­a si perdido en alguna parada u olvidado en el coche. Ante la situaciÃ³n, y contando con su falta de experiencia con el nudo dinÃ¡mico, le deje mi descensor.<br />
Cuando nos pusimos a caminar por las galerÃ­as de UdÃ­as hubo un acelerÃ³n por parte de Manu que insistÃ­a en querer salir pronto para tomarse una cerveza(Â¡Â¡). Le dije que por pronto que saliera tendrÃ­a que esperar a los demÃ¡s sin cerveza y asÃ­ se calmo. Luego en las cuestas el acelerÃ³n fue mayor. MoisÃ©s, Susana y Manu hicieron su maratÃ³n particular; cuando acabo la cuesta se pararon a esperarnos(Â¡Â¡). Para no caer en los barros movedizos de la salida de la mina alguien habÃ­a extendido una sucesiÃ³n de cajones de plÃ¡stico, abandonados como navÃ­os a la deriva en un mar de fango. </p>
<p>La mierda nos comÃ­a por doquier. Barro pegajoso impregnÃ¡ndolo todo. Las orejas tambiÃ©n. Al final todo el sucio material quedo en poder de MoisÃ©s para su posible utilizaciÃ³n en fechas prÃ³ximas. A continuaciÃ³n vino el tema de las cervezas, cocacolas, refrescos y raciones en el bar La GÃ¡ndara. Empezamos con un par de raciones pero el hambre no se nos calmaba y fuimos pidiendo mÃ¡s raciones. Una cena directamente nos hubiera salido mÃ¡s rentable. En plan vacile el propietario nos dijo que por allÃ­ no solÃ­an venir deportistas Pero cuando supo que Ã©ramos espeleologos -ya se acordaba de nosotros- nos tomo con interÃ©s. Â¿que buscÃ¡is bajo tierra, underground&#8230;?? el sentido de la vida le respondÃ­ -para regocijo de todos los presentes-. CreciÃ³ la locuacidad y la hilaridad. Nos fuimos despuÃ©s de pagar y por el camino la furgoneta de Manu nos regalo un pedazo de mÃºsica rockera. </p>
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		<title>Ranger (4/4)</title>
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		<pubDate>Wed, 16 Aug 2006 15:38:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>scc</dc:creator>
				<category><![CDATA[CRONICAS DEL TOPO]]></category>
		<category><![CDATA[EXPLORACIONES]]></category>
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		<description><![CDATA[
Finalizamos con el 4 capitulo de la aventura de Antonio.Â Las fotos aqui


El martes nos despertamos a las ocho de la maÃ±ana. Tras un ligero desayuno preparamos totalmente las sacas de forma que al llegar al punto donde se aparca el coche, junto a la cancela de la CaÃ±ada de los Mojones, solo tuviÃ©ramos que ponernos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><font face="Arial Unicode MS" size="2"><font face="Arial Unicode MS" size="2" /></font><font face="Arial Unicode MS" size="2"><font face="Arial Unicode MS" size="2"></p>
<p align="justify">Finalizamos con el 4 capitulo de la aventura de Antonio.Â <a title="ESPELEUKA SCC" href="http://www.flickr.com/photos/56883136@N00/tags/espeleuka/show/" target="_blank">Las fotos aqui</a></p>
<p><!--adsense#Banner_468x60--></p>
<blockquote>
<p align="justify">El martes nos despertamos a las ocho de la maÃ±ana. Tras un ligero desayuno preparamos totalmente las sacas de forma que al llegar al punto donde se aparca el coche, junto a la cancela de la CaÃ±ada de los Mojones, solo tuviÃ©ramos que ponernos las sacas y salir vestidos de excursionistas, andando a toda pastilla. Se trataba de minimizar las posibilidades de ser sorprendidos en el camino hacia la Speleuka. Lo ideal hubiera sido llevar la saca metida en una mochila de montaÃ±ero. Por suerte todo saliÃ³ redondo y no nos tropezamos con nadie. Ni siquiera encontramos ninguna manada de toros bravos de la ganaderÃ­a que pasta por la CaÃ±ada de los Mojones. Mejor.</p>
</blockquote>
<blockquote><p><font lang="JA" face="Arial Unicode MS" size="2"><font lang="JA" face="Arial Unicode MS" size="2" /></font><font lang="JA" face="Arial Unicode MS" size="2"><font lang="JA" face="Arial Unicode MS" size="2"></p>
<p align="justify">Los prepa<font face="Arial Unicode MS" size="2">rativos para meterse en la Speleuka incluÃ­an la decisiÃ³n de si te pones el neopreno directamente o aguantas a ver si no lo necesitas o quizÃ¡s lo necesitas mÃ¡s tarde&#8230;Sabemos que generalmente por bajo que este el nivel del charco cercano a la entrada sueles tener que meterte entero en el agua. Mavil no lo dudo ni un instante (siempre se pone el neopreno) asÃ­ que decidÃ­ ponÃ©rmelo yo tambiÃ©n. La entrada es estrecha y tras un corto descenso por una zona mÃ¡s amplia hay que introducirse por un muy estrecho y resbaladizo laminador pendiente (casi vertical) que si bien es fÃ¡cil de bajada de subida ya lo verÃ­amos mÃ¡s tarde. El charco que sifona no tenÃ­a agua, solo un poco de barrillo. La corriente de aire es critica</font></p>
<p></font><font lang="JA" face="Arial Unicode MS" size="2"><font lang="JA" face="Arial Unicode MS" size="2" /></font></font><font lang="JA" face="Arial Unicode MS" size="2"><font lang="JA" face="Arial Unicode MS" size="2"></p>
<p align="justify">Â </p>
<p>Â </p>
<p></font>Â </p>
<p align="justify"><a class="tt-flickr" href="http://cibertaller.com/scc/coleccion/photo/214076345/scc_espeleuka.html"><img height="180" alt="scc espeleuka" src="http://static.flickr.com/71/214076345_625fb4de5e_m.jpg" width="240" border="0" /></a>Â <a class="tt-flickr" href="http://cibertaller.com/scc/coleccion/photo/214076494/scc_espeleuka.html"><img height="240" alt="scc espeleuka" src="http://static.flickr.com/95/214076494_e8dc0b4bf0_m.jpg" width="180" border="0" /></a></p>
<p><font lang="JA" face="Arial Unicode MS" size="1"><font lang="JA" face="Arial Unicode MS" size="1" /></font><font lang="JA" face="Arial Unicode MS" size="1"><font lang="JA" face="Arial Unicode MS" size="1"></p>
<p align="justify">La entrada Speleuka esta justo arriba de la saca La rampa de entrada a la Speleuka</p>
<p align="justify">Â </p>
<p></font><font face="Arial Unicode MS" size="2"><font face="Arial Unicode MS" size="2" /></font></font><font face="Arial Unicode MS" size="2"><font face="Arial Unicode MS" size="2"></p>
<p align="justify">en ese punto. Poco despuÃ©s por unos conductos agaterados se llega a la cabecera, instalada con cadenas, de un pozo de 20 metros equipado (en general todo estÃ¡ equipado en esta cavidad). A partir de este punto seguimos la VÃ­a Scout , galerÃ­a amplia y variada que muestra un pequeÃ±o soplo pero bastante mÃ¡s dÃ©bil que el de la entrada. Los recuerdos de Mavil nos indican que deberemos ir hacia la galerÃ­a Artemio Cuenca donde la corriente de aire se muestra fuerte de nuevo. Para alcanzar esta galerÃ­a se debe bajar el pozo Speos pero no hasta abajo; a mitad de altura, mediante un fÃ¡cil pÃ©ndulo, se alcanzan las amplias terrazas que dan comienzo a la Artemio Cuenca.</p>
<p></font><font lang="JA" face="Arial Unicode MS" size="2"><font lang="JA" face="Arial Unicode MS" size="2" /><font lang="JA" face="Arial Unicode MS" size="2"><font lang="JA" face="Arial Unicode MS" size="2" /></font></font></font><font lang="JA" face="Arial Unicode MS" size="2"><font lang="JA" face="Arial Unicode MS" size="2"><font lang="JA" face="Arial Unicode MS" size="2"><dir><dir><font lang="JA" face="Arial Unicode MS" size="1">Â Â </p>
<p align="justify"><a class="tt-flickr" href="http://cibertaller.com/scc/coleccion/photo/214076410/scc_espeleuka.html"><img height="240" alt="scc espeleuka" src="http://static.flickr.com/58/214076410_4209d2501a_m.jpg" width="180" border="0" /></a>Â <a class="tt-flickr" href="http://cibertaller.com/scc/coleccion/photo/214076298/scc_espeleuka.html"><img height="180" alt="scc espeleuka" src="http://static.flickr.com/92/214076298_5ddbb73ae3_m.jpg" width="240" border="0" /></a>Â Â </p>
<p align="justify">Pozo Speos<font face="Times New Roman" size="3"> </font><font lang="JA" face="Arial Unicode MS" size="1">Gours bajo la Artemio Cuenca</font></p>
<p></font><font size="1"><font size="1" /></font><font size="1"><font size="1"></p>
<p align="justify">Â </p>
<p>Â </p>
<p></font></font></dir></dir></font></font><font face="Arial Unicode MS" size="2">El recorrido por la Artemio es grato. Presenta abundantes concrecciones y hermosas formas. La galerÃ­a tiene cerca de su final una serie de desfondamientos o balcones de donde comprobamos que emergÃ­a el flujo de viento aunque bastante dÃ©bil por lo diversificado. La continuaciÃ³n de la Artemio, llamada VÃ­a de los Sedimentos, no presentaba corriente alguna de aire. </font><font face="Arial Unicode MS" size="2">Â Â </p>
<p align="justify">Destrepando cualquiera de los desfondamientos se alcanza una galerÃ­a semiactiva por la que al cabo de un corto recorrido desembocamos, mediante mÃ¡s destrepes, en la zona superior de la gran galerÃ­a activa que conduce el rÃ­o Mundo. Desde la parte superior de la galerÃ­a mediante un sistema de pasamanos y unos destrepes, con buenas presas, muy verticales se llega al lecho del rÃ­o. Hay que pasar dos lagos y en el segundo de ellos el agua llega hasta el pecho. Estaba helada.</p>
<p align="justify">La zona del segundo lago es crÃ­tica para la corriente de aire. Se nota que es un conducto fundamental sin alternativas. Pero la continuaciÃ³n podÃ­a hacerse por muchos caminos. Nuestro criterio fue escoger el camino que presentase mÃ¡s corriente de aire. Pero muchas veces el soplo era tan dÃ©bil que la decisiÃ³n no era fÃ¡cil. Resultaba claro que andÃ¡bamos por las ramas sin encontrar el tronco. Puesto que hay un ligero buzamiento hacia el norte perpendicular al eje de la cavidad y que todas las zonas fÃ³siles se encuentran en general algo al sur de dicho eje optamos por intentar las galerÃ­as que nos acercaban a esa direcciÃ³n. Primero nos detuvimos con detalle en la zona de la chimenea David. Ha sido explorada mediante escaladas y todavÃ­a estÃ¡n las cuerdas. AllÃ­ no encontramos la mÃ¡s mÃ­nima traza de viento. A continuaciÃ³n nos enredamos por el dÃ©dalo de galerÃ­as que forman la Red de la Marlekorita o mejor dicho que se aproximan a la VÃ­a de las Marlekoritas. AllÃ­ observamos dÃ©biles flujos de aire en muchas galerÃ­as pero, obviamente habÃ­amos perdido la lÃ­nea principal. La siguiente desviaciÃ³n hacia el sur es la que conduce a la zona del vivac. Lo encontramos intacto e instalado de una forma sumamente prÃ¡ctica y agradable. Solo observamos dÃ©biles trazas de viento. Sin embargo optÃ© por seguir un poco mÃ¡s hacia la zona superior al sur. Remontando un resalte equipado por una cuerda fija alcanzamos una galerÃ­a que giraba de nuevo aguas arriba. Sin embargo un poco mÃ¡s allÃ¡ y antes de que se elevase a un nivel algo mÃ¡s alto observe un conducto bajo, al nivel del suelo, que soplaba con fuerza. EstÃ¡bamos de suerte.</p>
<p align="justify">MetiÃ©ndonos por este conducto de estilo agaterado y bastante pisado alcanzamos un cruce. Por la derecha venÃ­a un potente flujo de viento, casi violento en ocasiones, por la izquierda se perdÃ­a parte de este flujo y otra parte se introducÃ­a por la galerÃ­a por la que habÃ­amos venido. EstÃ¡bamos acercÃ¡ndonos al tronco. Todo esto se veÃ­a bastante transitado por los exploradores. Algo mÃ¡s allÃ¡ otro cruce presento similares caracterÃ­sticas y un resalte nos obligo a un destrepe cuidadoso. A continuaciÃ³n tuvimos que ascender a un nivel algo superior mediante unos pasos entre bloques y alcanzar una galerÃ­a en forma de tubo a presiÃ³n. AquÃ­ el flujo de viento se perdÃ­a. Sin embargo Mavil observo una zona a la que se accedÃ­a por una corta trepada y luego una escalada que conducÃ­a a una galerÃ­a colgada. De allÃ­ bajaba todo el flujo de viento. No habÃ­a huella alguna en esta zona. HabÃ­amos dado con una clave. La escalada, de roca muy quebradiza, requerirÃ¡ material para asegurar.</p>
<p></font><font size="2"><font size="2" /></font></font><font size="2"><font size="2"></p>
<p align="justify"><a class="tt-flickr" href="http://cibertaller.com/scc/coleccion/photo/214076538/scc_espeleuka.html"><img height="180" alt="scc espeleuka" src="http://static.flickr.com/78/214076538_9333008cda_m.jpg" width="240" border="0" /></a>Â </p>
<p></font><font size="3"><font lang="JA" face="Arial Unicode MS" size="2"><font lang="JA" face="Arial Unicode MS" size="2" /></font><font size="3"><font lang="JA" face="Arial Unicode MS" size="2"><font lang="JA" face="Arial Unicode MS" size="2" /></font></font></font></font><font size="3"><font size="3"><font lang="JA" face="Arial Unicode MS" size="2"><font lang="JA" face="Arial Unicode MS" size="2"><dir><dir><font lang="JA" face="Arial Unicode MS" size="1">Â Â </p>
<p align="justify">Observando las sierras</p>
<p>Â </p>
<p></font></dir></dir></font><font face="Arial Unicode MS" size="2">Â Â </p>
<p align="justify">A la bajada encontramos un indicador muy positivo: las Ãºnicas sierras que Mavil ha visto en toda la cavidad estaban allÃ­ al lado. Para que se formen la corriente de aire debe ser importante y muy constante. Estaba claro que habÃ­amos encontrado algo nuevo e interesante. SalÃ­amos muy contentos.</p>
<p></font><font lang="JA" face="Arial Unicode MS" size="2" /><font lang="JA" face="Arial Unicode MS" size="2" /></font><font lang="JA" face="Arial Unicode MS" size="2"></p>
<p align="justify">Total de estancia fueron 8 horas. A la s<font face="Arial Unicode MS" size="2">alida el laminador se presento en toda su crudeza. Me costo salir. AdemÃ¡s el hecho de andar con neopreno tantas horas te va restando agilidad. Aunque el neopreno sea de 3mm tipo surfero. En el exterior nos esperaba el calor y el solazo intenso. Por el camino de vuelta al coche se mostraron algunos toros, aunque lejos. En el aparcamiento no habÃ­a moros en la costa. Pudimos meter las cosas al maletero y salir rumbo a Riopar sin novedades. Por la pista de bajada nos tropezamos con el retÃ©n de bomberos aparcados en un claro. Nos miraron con intensidad pero nosotros seguimos tranquilos hacia abajo. HabÃ­amos cumplido nuestro objetivo. Ya de vuelta paramos a cenar invitados por Antonio DÃ³lera en HellÃ­n. Fue una velada plÃ¡cida.</font></p>
<p>Â </p>
<p></font>Â </p>
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<blockquote><p>Â </p></blockquote>
<p></font></p>
<p /></font></font></p></blockquote>
<p></font></font></p>
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		<title>Ranger (3/4)</title>
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		<pubDate>Tue, 15 Aug 2006 15:42:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>scc</dc:creator>
				<category><![CDATA[EXPLORACIONES]]></category>
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		<description><![CDATA[Â Tercera entrega de las tribulaciones de un espelologo en epoca estival.
Â Â El lunes 31/7/2006 la temperatura ambiental rondaba los 40ÂºC. Tras pegarme un chapuzÃ³n en una balsa de riego de aguas transparentes me pase a las 7 de la tarde por casa de Mavil. Tras cargar las cosas y saludar a Galo y a la madre [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a class="tt-flickr" href="http://cibertaller.com/scc/coleccion/photo/214076251/scc_espeleuka.html" />Â Tercera entrega de las tribulaciones de un espelologo en epoca estival.</p>
<blockquote><p>Â Â <font face="Arial Unicode MS" size="2">El lunes 31/7/2006 la temperatura ambiental rondaba los 40ÂºC. Tras pegarme un chapuzÃ³n en una balsa de riego de aguas transparentes me pase a las 7 de la tarde por casa de Mavil. Tras cargar las cosas y saludar a Galo y a la madre de Mavil partimos con el aire acondicionado a tope hacia HellÃ­n, 100 kilÃ³metros al norte mÃ¡s o menos. Antes de seguir para Riopar pasamos por casa de Antonio DÃ³lera, en HellÃ­n, a ver si se venÃ­a a Los Chorros peroÂ  no andaba muy por la labor pues no tenemos permiso. Antonio DÃ³lera llevo a mucha gente de visita a la cueva de los Chorros como guÃ­a contratado. Nos invito a una autentica limonada con ron.</font></p>
<p align="justify">Â Â Â Â Â <font face="Arial Unicode MS" size="2">TenÃ­amos un problema importante. No habÃ­a permiso para entrar en la cavidad, cosa totalmente necesaria si no quieres buscarte un lÃ­o con multazo incluido (y las cosas son muy estrictas en los Chorros). AdemÃ¡s es imposible acampar en sitio alguno bajo multazo mucho mayor. Hay tres colectivos continuamente ojo avizor: en primer lugar los guardias rurales que controlan el tema de acampadas; en segundo lugar los rangers (para mayor claridad: los del SEPRONA) que controlan el tema de acampadas y los permisos, en tercer lugar el reten de bomberos de Riopar que esta continuamente circulando, observando y haciendo recorridos y que no dudara en dar el aviso a los otros dos. Por Ãºltimo, y para terminarlo de arreglar, estÃ¡ el tema de los guÃ­as de la Cueva de los Chorros que tambiÃ©n darÃ¡n el chivatazo si alguien anda acampado o entrando en una cueva sin permiso. Y esto Ãºltimo hay que tomÃ¡rselo tambiÃ©n muy en serio.Â  El Calar del Mundo y Los Chorros constituyen las estrella de la corona de la Comunidad de Castilla-La Mancha, al menos en la provincia de Albacete. No se escatiman medios para preservarlo. Y es muy lÃ³gico que asÃ­ sea ya que la zona es mÃ¡gica y maravillosa.</font>Â </p>
<ul>
<p align="justify"><font face="Arial Unicode MS" size="2">Â Â Â Â Â Â Â Â Â Â <a class="tt-flickr" href="http://cibertaller.com/scc/coleccion/photo/214076251/scc_espeleuka.html"><img height="180" alt="scc espeleuka" src="http://static.flickr.com/62/214076251_2bcbef06aa_m.jpg" width="240" border="0" /></a>Â <a class="tt-flickr" href="http://cibertaller.com/scc/coleccion/photo/214076298/scc_espeleuka.html"><img height="180" alt="scc espeleuka" src="http://static.flickr.com/92/214076298_5ddbb73ae3_m.jpg" width="240" border="0" /></a>Â Â Â Â Â Â  </font></p>
</ul>
<ul>
<p align="justify"><font face="Arial Unicode MS" size="2">Â Â Â Â Â  </font><font face="Arial Unicode MS" size="1">El fresco bosque junto al arroyo de MesonesÂ Â Â </font><font face="Arial Unicode MS" size="2">Â Â Â Â Â Â Â  </font><font face="Arial Unicode MS" size="1">Vivac junto a la fuente y la balsa</font>Â </p>
</ul>
<p align="justify">Â Â Â Â Â <font face="Arial Unicode MS" size="2">Cuando ya estÃ¡bamos llegando a RiÃ³par nos impusimos decidir un sitio para dormir de forma que no existiera peligro de ser sorprendidos. Mavil que conoce la zona a fondo eligiÃ³ el arroyo de Mesones a dos kilÃ³metros, de pista, de la carretera principal,Â  subiendo hacia el Argel. Zona de bosque umbrÃ­o muy poco transitada, al llegar a una fuente que alimenta una balsa cristalina y fresca junto al arroyo montamos un pequeÃ±o vivac. Dormimos a pierna suelta en el hotel mil estrellas.Â Â  </font>Â </p>
</blockquote>
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<p><a href="http://cibertaller.com/scc/coleccion/" /></p>
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		<title>Ranger (2/4)</title>
		<link>http://cibertaller.com/scc/2006/08/13/ranger-24/</link>
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		<pubDate>Sun, 13 Aug 2006 15:48:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>scc</dc:creator>
				<category><![CDATA[CRONICAS DEL TOPO]]></category>
		<category><![CDATA[EXPLORACIONES]]></category>
		<category><![CDATA[VIAJES]]></category>

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		<description><![CDATA[Seguimos con la crÃ³nica de un espeleologo en Murcia

Hace tiempo (un mes es mucho para mi) que no hago espeleo, que no hago espeleo conÂ  Mavil y que no hago espeleo en el Sur. Me cuadra ir a MurciaÂ  a finales de julio (hace varios meses que no veo a mis viejitos) y tras unos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Seguimos con la crÃ³nica de un espeleologo en Murcia</p>
<p><!--adsense#Banner_468x60--></p>
<blockquote><p>Hace tiempo (un mes es mucho para mi) que no hago espeleo, que no hago espeleo conÂ  Mavil y que no hago espeleo en el Sur. Me cuadra ir a MurciaÂ  a finales de julio (hace varios meses que no veo a mis viejitos) y tras unos dÃ­as de mucho MediterrÃ¡neo y de otras aguas cÃ¡lidas Mavil y yo nos encontramos en Molina de Segura para tomar unos granizados de limÃ³n. Los Chorros del rÃ­o Mundo y su gran cueva nos atraen. En las tierras del Sudeste la temperatura oscila (estos dÃ­as) entre 30ÂºC de mÃ­nima y 40ÂºC (arriba o abajo) de mÃ¡xima. Pero sabemos que el agua de los Chorros esta a 5ÂºC mÃ¡s o menos. AsÃ­ que estar fresco y sombreado es un aliciente aÃ±adido a la espeleo en los Chorros. Hace aÃ±os, cuando entre por primera vez por la Speleuka, me intrigo la potente corriente de aire que recorre este sector de la cueva de los Chorros. De todos los que se interesan por esta cavidad es sabido que existe tres sectores conocidos de amplio desarrollo: el primero y clÃ¡sico sector de la Surgencia se puede recorrer aguas arriba del rÃ­o Mundo hasta el sifÃ³n Vera. El segundo, sector de la Speleuka, esta comprendido entre el sifÃ³n Vera y el sifÃ³n Mateo. El tercero, de reciente exploraciÃ³n, tiene su acceso por la estrecha sima Hineni y tambiÃ©n esta comprendido entre dos sifones; aguas abajo sus aguas entran en el sector de la Speleuka. El sector de la Speleuka fue explorado inicialmente mediante campamentos establecidos mÃ¡s allÃ¡ del sifÃ³n Vera, un precedente impresionante de tesÃ³n exploratorio. Mediante arduos trabajos en el interior de este sector, incluyendo la escalada de la sima Speos y otras cuantas escaladas mÃ¡s, se encontrÃ³ una zona con soplo muy cercana a la superficie. El remate se realizo mediante botes de humo. Posteriormente hubo que desobstruir la estrecha grieta que se descubriÃ³ en el exterior, llamada ahora Speleuka,Â  y vaciar un corto charco que a veces sifona. SegÃºn me han contado en una de las Ãºltimas exploraciones antes de su descubrimiento dos de los exploradores pasaron el sifÃ³n Vera (40 metros de longitud y 10 de profundidad)Â  a pulmÃ³n, exploraron hasta los pozos de acceso y volvieron por el sifÃ³n Vera de nuevo a pulmÃ³n. De cualquier forma a pesar del tremendo soplo que sale por la Speleuka y de 30 aÃ±os de exploraciÃ³n no se han localizado galerÃ­as aÃ©reas de conexiÃ³n con los demÃ¡s sectores ni tampoco nuevas entradas a este sector. Mavil y yo decidimos nuestro objetivo: seguir el aire y ver a donde nos llevaba. Como nubes.</p>
<p>Â </p></blockquote>
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