Ranger (4/4)
August 16, 2006 on 3:38 pm | In CRONICAS DEL TOPO, EXPLORACIONES, VIAJES | No hay comentariosFinalizamos con el 4 capitulo de la aventura de Antonio. Las fotos aqui
El martes nos despertamos a las ocho de la mañana. Tras un ligero desayuno preparamos totalmente las sacas de forma que al llegar al punto donde se aparca el coche, junto a la cancela de la Cañada de los Mojones, solo tuviéramos que ponernos las sacas y salir vestidos de excursionistas, andando a toda pastilla. Se trataba de minimizar las posibilidades de ser sorprendidos en el camino hacia la Speleuka. Lo ideal hubiera sido llevar la saca metida en una mochila de montañero. Por suerte todo salió redondo y no nos tropezamos con nadie. Ni siquiera encontramos ninguna manada de toros bravos de la ganaderÃa que pasta por la Cañada de los Mojones. Mejor.
Tambien te puede apetecer leer..Los preparativos para meterse en la Speleuka incluÃan la decisión de si te pones el neopreno directamente o aguantas a ver si no lo necesitas o quizás lo necesitas más tarde…Sabemos que generalmente por bajo que este el nivel del charco cercano a la entrada sueles tener que meterte entero en el agua. Mavil no lo dudo ni un instante (siempre se pone el neopreno) asà que decidà ponérmelo yo también. La entrada es estrecha y tras un corto descenso por una zona más amplia hay que introducirse por un muy estrecho y resbaladizo laminador pendiente (casi vertical) que si bien es fácil de bajada de subida ya lo verÃamos más tarde. El charco que sifona no tenÃa agua, solo un poco de barrillo. La corriente de aire es critica
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La entrada Speleuka esta justo arriba de la saca La rampa de entrada a la Speleuka
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en ese punto. Poco después por unos conductos agaterados se llega a la cabecera, instalada con cadenas, de un pozo de 20 metros equipado (en general todo está equipado en esta cavidad). A partir de este punto seguimos la VÃa Scout , galerÃa amplia y variada que muestra un pequeño soplo pero bastante más débil que el de la entrada. Los recuerdos de Mavil nos indican que deberemos ir hacia la galerÃa Artemio Cuenca donde la corriente de aire se muestra fuerte de nuevo. Para alcanzar esta galerÃa se debe bajar el pozo Speos pero no hasta abajo; a mitad de altura, mediante un fácil péndulo, se alcanzan las amplias terrazas que dan comienzo a la Artemio Cuenca.
  Pozo Speos Gours bajo la Artemio Cuenca
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El recorrido por la Artemio es grato. Presenta abundantes concrecciones y hermosas formas. La galerÃa tiene cerca de su final una serie de desfondamientos o balcones de donde comprobamos que emergÃa el flujo de viento aunque bastante débil por lo diversificado. La continuación de la Artemio, llamada VÃa de los Sedimentos, no presentaba corriente alguna de aire.  Â
Destrepando cualquiera de los desfondamientos se alcanza una galerÃa semiactiva por la que al cabo de un corto recorrido desembocamos, mediante más destrepes, en la zona superior de la gran galerÃa activa que conduce el rÃo Mundo. Desde la parte superior de la galerÃa mediante un sistema de pasamanos y unos destrepes, con buenas presas, muy verticales se llega al lecho del rÃo. Hay que pasar dos lagos y en el segundo de ellos el agua llega hasta el pecho. Estaba helada.
La zona del segundo lago es crÃtica para la corriente de aire. Se nota que es un conducto fundamental sin alternativas. Pero la continuación podÃa hacerse por muchos caminos. Nuestro criterio fue escoger el camino que presentase más corriente de aire. Pero muchas veces el soplo era tan débil que la decisión no era fácil. Resultaba claro que andábamos por las ramas sin encontrar el tronco. Puesto que hay un ligero buzamiento hacia el norte perpendicular al eje de la cavidad y que todas las zonas fósiles se encuentran en general algo al sur de dicho eje optamos por intentar las galerÃas que nos acercaban a esa dirección. Primero nos detuvimos con detalle en la zona de la chimenea David. Ha sido explorada mediante escaladas y todavÃa están las cuerdas. Allà no encontramos la más mÃnima traza de viento. A continuación nos enredamos por el dédalo de galerÃas que forman la Red de la Marlekorita o mejor dicho que se aproximan a la VÃa de las Marlekoritas. Allà observamos débiles flujos de aire en muchas galerÃas pero, obviamente habÃamos perdido la lÃnea principal. La siguiente desviación hacia el sur es la que conduce a la zona del vivac. Lo encontramos intacto e instalado de una forma sumamente práctica y agradable. Solo observamos débiles trazas de viento. Sin embargo opté por seguir un poco más hacia la zona superior al sur. Remontando un resalte equipado por una cuerda fija alcanzamos una galerÃa que giraba de nuevo aguas arriba. Sin embargo un poco más allá y antes de que se elevase a un nivel algo más alto observe un conducto bajo, al nivel del suelo, que soplaba con fuerza. Estábamos de suerte.
Metiéndonos por este conducto de estilo agaterado y bastante pisado alcanzamos un cruce. Por la derecha venÃa un potente flujo de viento, casi violento en ocasiones, por la izquierda se perdÃa parte de este flujo y otra parte se introducÃa por la galerÃa por la que habÃamos venido. Estábamos acercándonos al tronco. Todo esto se veÃa bastante transitado por los exploradores. Algo más allá otro cruce presento similares caracterÃsticas y un resalte nos obligo a un destrepe cuidadoso. A continuación tuvimos que ascender a un nivel algo superior mediante unos pasos entre bloques y alcanzar una galerÃa en forma de tubo a presión. Aquà el flujo de viento se perdÃa. Sin embargo Mavil observo una zona a la que se accedÃa por una corta trepada y luego una escalada que conducÃa a una galerÃa colgada. De allà bajaba todo el flujo de viento. No habÃa huella alguna en esta zona. HabÃamos dado con una clave. La escalada, de roca muy quebradiza, requerirá material para asegurar.
  Observando las sierras
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A la bajada encontramos un indicador muy positivo: las únicas sierras que Mavil ha visto en toda la cavidad estaban allà al lado. Para que se formen la corriente de aire debe ser importante y muy constante. Estaba claro que habÃamos encontrado algo nuevo e interesante. SalÃamos muy contentos.
Total de estancia fueron 8 horas. A la salida el laminador se presento en toda su crudeza. Me costo salir. Además el hecho de andar con neopreno tantas horas te va restando agilidad. Aunque el neopreno sea de 3mm tipo surfero. En el exterior nos esperaba el calor y el solazo intenso. Por el camino de vuelta al coche se mostraron algunos toros, aunque lejos. En el aparcamiento no habÃa moros en la costa. Pudimos meter las cosas al maletero y salir rumbo a Riopar sin novedades. Por la pista de bajada nos tropezamos con el retén de bomberos aparcados en un claro. Nos miraron con intensidad pero nosotros seguimos tranquilos hacia abajo. HabÃamos cumplido nuestro objetivo. Ya de vuelta paramos a cenar invitados por Antonio Dólera en HellÃn. Fue una velada plácida.
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