El campamento del Carrio ha sido un éxito
August 29, 2004 on 9:35 pm | In Uncategorized | No hay comentariosPara cuando me vine a dar cuenta me quedaban tres dÃas para preparar el campamento del Carrio y muy pocas ganas de comenzar a hacerlo. Asà que llamé a Isidoro y Juan para sacar algo de material del club. Isidoro andaba mal de tiempo y Juan muy ocupado. Finalmente el miércoles 18/8/04 al atardecer pude quedar con Juan en el local. HabÃa un poco de carburo que complemente con reservas propias para llevar una cantidad razonable. Pude enterarme a través de llamada telefónica a Isidoro que la taladradora estaba en poder de Javier; supuse que las brocas también lo estarÃan ya que no pudimos encontrarlas en el local; cuerdas no habÃa muchas pero dado que la Sima del CarrÃo está casi instalada y que no se preveian verticales nuevas consideré que eran suficientes de momento; de todas formas dude ante la falta de marcas para saber la longitud de las cuerdas: tomé una “largaâ€, otra de longitud “media†(marcaba 48 pero ¡ojo! no los tenÃa) y una tercera “cortaâ€. Me proveà de un equipo de espitar, mosquetones, chapas y de un equipo de topo (no era el moderno que, inexplicablemente, faltaba). Por otra parte esa misma tarde habÃa estado con Wychy en Ramales y preparamos una lista de comida que empezamos a nutrir con las sobras del campamento de FuenfrÃa; el botiquÃn, la taladradora de gasolina, un infernillo de alcohol, baterÃas para Maquita y muchos más detalles quedaron de parte de Wychy basados en las pertenencias del AER. Al dÃa siguiente, jueves, terminé de comprar la comida, de recopilar objetos (y entre otros la taladradora en cuyo maletÃn no habÃa brocas; por suerte yo tengo brocas de todos los tipos) y de hacer bultos y mochilas. El viernes por la mañana compré pan y a las tres nos reunimos en Solares Wychy, Pedro Hierro y yo. Para las cuatro estábamos en Vadició; por el camino comunicamos con Ãngel para ultimar detalles que se habÃan olvidado y para recomendarles subir por Valdició.
La mula estaba atada a la casa a la hora convenida y en cuanto puse delante de Esteban todo los trastos quedo claro que no iban a poder subirse en la mula, no por peso sino por bulto; de hecho me aseguró que si hubiéramos tenido unos “cestos†para caballerÃas las cosas se habrÃan colocado sin dificultad. Pero Esteban es un artista colocando bultos en una caballerÃa y prácticamente lo consiguió poner todo, salvo las mochilas de Pedro y de Wychy. La comida, que inicialmente ocupaba dos cajas de plástico de las de la fruta, fue trasvasada a dos lecheras, de cuarenta litros cada una, que son mucho más fáciles de estibar en la mula. Mi mochila personal pesaba bastante menos que las otras. A mitad de camino el sentimiento de culpabilidad y los sudores de mis compañeros hicieron que me ablandase y tome una mochila de las dos que llevaba Pedro. Cuando habÃamos superado el Hoyo Salcedillo se rompió el asa del container de carburo y tuvimos que utilizar la saca de Pedro, que yo llevaba, para meterlo con lo que la mula terminó el ascenso con un bulto más y nosotros con algunas cosas en la mano.
No más llegar empezó a ponerse feo y a tronar; unos minutos después Esteban salió hacia Vadició y la cosa se torno más oscura si cabe. En poco tiempo se organizo una gorda: lluvia, niebla, viento y algún trueno. Teniendo en cuenta los horarios de los que iban a subir pensamos que lo iban a tener muy difÃcil. A las once, cuando ya nos habÃamos acostado sobre la paja del pajar que me hacÃa lloriquear y estornudar, aparecieron Cristóbal y Ãngel, y aproveché para trasladarme a otra zona de la cabaña donde pegase menos la alergia. César no apareció. Según supe el domingo, dÃa en que subieron César y Moisés, a las ocho de la tarde -cuando llego César a Valdició- llovÃa a raudales asà que dejó una nota para subir al dÃa siguiente y se fue a Santander; a las seis de la mañana del sábado llovÃa en Santander y cuando vino a darse cuenta ya era tarde para subir.
El sábado nos levantamos despacio y tras unos preparativos largos y pesados nos fuimos a la Sima, mirando con insistencia hacia el valle por si veÃamos a César subiendo. Nuestro objetivo era topografiar a partir de la Sala de la Esperanza y explorar en punta. En los pozos de entrada nos entretuvimos haciendo algunas fotos. En la base de los pozos tuve que convencer a todos de que no merecÃa la pena llevar equipo vertical. Sin embargo no les quedo del todo claro, pues no detallé el tipo de galerÃas que Ãbamos a encontrar en la exploración; solo dije que era previsible que fueran de tipo horizontal y no avisé de la pesadez de la galerÃa TGR. No son solamente las caracterÃsticas de las galerÃas las que hacÃan que no tuvieran interés inmediato las cuerdas y los equipos verticales sino la sospecha de que la continuación iba a ser en suave pendiente hacia la PosadÃa, como asà ha resultado ser. Tras la TGR y una comida, con algún Sopinstant incluido, comenzamos la topo quedándonos Ãngel, Wychy y yo a cargo de la tarea. Rumbo y clino: Ãngel, cinta métrica: Wychy, escribano: yo. El trabajo se hizo largo y pesado debido a lo jodido de la mayorÃa del recorrido. Al principio Cristóbal y Pedro fueron a la par buscando los mejores pasos pero al cabo de un rato se perdieron hacia una punta de exploración. Después de varias horas currando chocamos contra ellos en un sector de galerÃa no muy ancho. Nos hablaron de un afluente , una zona recta y ancha, laminadores, un lago, coladas blancas y un caos de bloques en que lo dejaron por imposible. Los topografiadores continuamos hacia delante y los exploradores comenzaron a salir. Tras un buen rato llegamos a una confluencia de dos galerÃas similares y avanzamos un tramo cómodo hasta una desviación a la izquierda en forma de laminador con corriente de aire fuerte. En este punto nos pusimos a decidir si seguÃamos o salÃamos ya. No tenÃamos carburo, los carbureros estaban empezando a renquear, tampoco tenÃamos comida; decidimos salir. En la sala de la Esperanza nos habÃan dejado algo de carburo y comida. Finalmente y tras una penosa marcha alcanzamos los pozos de salida y ya en noche cerrada el exterior. De vuelta en la cabaña nos cocinamos una cena consistente en arroz y lentejas salpicado con vino y cerveza. El cocinero fue Wychy.
El domingo tras un despertar sobresaltado por los rebuznos del personal aparecieron César y Moisés. Ãngel, Cristóbal y Pedro se bajaron tras el desayuno y Wychy, César Moisés y yo hablamos de la mejor actividad para el dÃa: tranquila y relajada. Nos fuimos a prospectar bajo el Colina unas cuantas simas que habÃamos detectado hace unos meses. La segunda sima dio una continuación por una gatera sopladora que habrá que mirar. A continuación, bajo un apacible sol nos fuimos a una dolina en Brenacobos que se sitúa, según la topo, sobre la Sala del Hueso. En el fondo de la dolina se sume un regato pero no es penetrable. Dando vueltas por allà cerca César y Moisés descubrieron dos agujeros sopladores y fácilmente penetrables. Mientras tanto Wychy siguió una lÃnea de dolinas, herbosas y empinadas, hacia el sur que podrÃan tener relación con la Sima del Carrio y yo me dirigi hacia el bosque, en el rumbo de la cueva, por un sendero abierto por caballos y vacas. A media tarde volvimos a la cabaña; César y Moisés se bajaron. Durante un rato Wychy y yo sopesamos las posibilidades de actividad para el lunes: desobstrucción, visita a los nuevos agujeros o punta de exploración con topografÃa. A pesar del repelús que nos daba la arrastrada del sábado venció la exploración en punta. El resto de la tarde Wychy se dedico a preparar unas pequeñas sacas con todo lo necesario, comida, carburo y material de topo, pero lo suficientemente pequeñas para que no incordiasen en la TGR y su continuación
Temprano, el lunes en la mañana, desayunamos, más o menos, y partimos hacia la Sima. A las diez menos veinte estábamos entrando y a la una en el último punto de topo del sábado. La preparación de la actividad hizo que todo fuera bien. Decidimos explorar y topografiar a la vez. Nos metimos por un laminador arenoso a la izquierda que en breve torció a la derecha y que tras un par de laminadores nos llevo, de nuevo, al rÃo y el rÃo nos llevo, por un bonito tramo, a un lago de 10×3 metros que pasamos con sumo cuidado por la orilla izquierda. Asà llegamos a una sala de la que nos costo salir, por entre bloques, de nuevo a rÃo y tras varios pasos estrechos y una amplia galerÃa a un sifón. Antes ya habÃamos perdido la corriente aire entre los bloques de los desprendimientos. De vuelta exploramos una galerÃa meandrosa con formaciones y la continuación del laminador arenoso en el que comenzamos la topo. Este laminador acabó conduciendo a una zona demasiado baja para seguir pero previamente encontramos varios esqueletos de roedores, probablemente lirones, que nos garantizan que no estamos lejos de una salida. La vuelta por la TGR se me hizo especialmente penosa, pero me recuperé comiendo y descansando un rato. Al anochecer, con niebla y aún algo de luz, saliamos al exterior. Con cuidado de no perdernos en la niebla volvimos a la cabaña y nos hicimos una buena cena: lentejas, cous-cous y ensalada. Además quedaba una lata de cerveza.
El martes Wychy debÃa volver por diversos compromisos y llamé a Esteban a ver si podÃa subir con la mula pero le era imposible: me dijo su hija que se habÃa ido a hacer cosas a Santander. Nos dimos cuenta de que la logÃstica era complicada: yo podÃa quedarme a esperar la mula y bajar el miércoles pero Wychy tenÃa las llaves de su coche en el mÃo. Después de darle bastantes vueltas tomé la decisión de bajarme con él llevándome el equipo personal y lo más importante y dejar las dos lecheras llenas y preparadas con todo lo demás. Además dejamos abundante comida no perecedera en dos bolsas colgadas anti-ratones. Dicho y hecho. Tras una agradable comida tomamos nuestros bultos y nos bajamos despacito, nublado pero agradable, haciendo numerosas paradas para descansar los hombros, sobre todo los de Wychy que se bajo hasta la taladradora de gasolina a cuestas.
Los resultados de la estancia son interesantes: unos setecientos metros más de topo que hay que añadir a los casi mil que ya tenÃamos y una cavidad que se pone en más de cuatrocientos de desnivel…no está mal. Y, aunque sea durillo, hay bastante más por topografiar y explorar en los afluentes de la galerÃa principal.
Antonio G.
Tambien te puede apetecer leer..¿Cómo mantenerse INFORMADO de nuestras salidas?
August 21, 2004 on 6:49 pm | In Uncategorized | No hay comentariosPara estar informados de cambios, descripciones, nuevas salidas, etc.. apuntaros en el cajon de abajo izda. Venga que es muy fácil!!.
Tambien te puede apetecer leer..FOTOS CAÑON FOZ DE CUAXACAS
August 20, 2004 on 3:58 pm | In Uncategorized | No hay comentariosHola again!!
Aquà está el album de fotos de La Foz de Cuaxacas. Un maravilloso cañon que es muy recomendable cogerle con sol. Asà se disfruta mas el esplendoroso paisaje que lo rodea. La verdad que el cañon tiene de todo. Una ascensión lenta y pronunciada por una cambera estrecha y muy antigua; amen de complicada. Que no os sorprenda, si lo hacéis vcosotros, que una vez terminada la cambera, en el último tramo, el asunto se complica un poco. No por su dificultad, sino por la cantidad de vegetación que dificulta orientarse sobre todo la primera vez que se accede. Nuestra experiencia personal es que fue casi como un “Vietnam dominguero”. Un calor insoportable y humedo a lo largo de una ascensión de 1h30′, y luego un sol implacable, aderezado con nubes de mosquitos y seguramente mas de una garrapata.. siguiendonos cual pelÃcula de Alien
En cualquier caso, cuando estabamos a punto de cejar en nuestro empeño, una iluminación de última hora nos ayudó a orientarnos adecuadamente y siguiendo nuestro instinto “animal” llegamos al arroyo de entrada., siguiendo simplemente las pisadas del ganado que va a beber al arroyo
Simple eh?? pues no tanto.. listillos. A punto estuvimos de ir a bañarnos a la playa.. con un absoluto y tenso estoicismo.
Una vez dentro del arroyo, en cuanto alcanzas la confluencia con el otro arroyo paralelo (ver topo), ya entras directamente en un sinuoso y muy estrecho pasillo.
Bien formado. Liso. Suave. Excavado, y que nada tiene que envidiar a muchos cañones del Pirineo Oscense. El cañon resbala como casi todos los del norte.
Estrechos, gorgas, toboganes, algunos incluso suicidas (9m), algún salto. Agua, la justa. Cuidado en invierno o primavera.. desde mi punto de vista aquello se debe de complicar bastante en algunos tramos. Aunque se evalúa a la entrada del cañon, y en el molino despues del puente. Muchos rápeles, y algo resbaladizo como no.
En cualquier caso un cañon a repetir… Ojo con la descripción del libro. Esta erronea en cuant oala llegada al pueblo. Eso si, la topografÃa es IMPECABLE. Nunca vi una mejor. Lástima que la descripcion de aproximación al pueblo esté equivocada. Nos perdimos durante 2h por culpa de la descripción. EN cuanto este el libro por la red os lo paso.
Un saludo a todos.
Como siempre, todo gracias al infatigable JMMPereda que hizo de fotografo, con su “mete y saca” de cámara
Campamento en el Carrio
August 19, 2004 on 10:57 pm | In Uncategorized | No hay comentariosHola a todos:
El campamento del Carrio queda reducido a los dÃas del 20 viernes al 25 miercoles. El peso mayor se subirá el viernes por la tarde a lomos de caballo desde Valdició. La cabaña primera del barranco de la Sota es el lugar del camp. Los que querais subir debeis pensar en la comida que vais a necesitar (a no ser que querais estar todos los dias para lo cual me teneis que comunicar vuestras intenciones y pagar 8 € por persona y dÃa) y en el material para dormir.
Hasta pronto: Antonio
Tambien te puede apetecer leer..La Cueva de Valporquero.Descripción
August 8, 2004 on 2:56 pm | In Uncategorized | No hay comentariosLA CUEVA DE VALPORQUERO
Una de las salas de la Cueva de Valporquero
La Cueva de Valporquero se encuentra situada en la zona norte de la provincia de León, a 46 kilómetros de la capital, en el ayuntamiento de Vegacervera cuyas hoces o desfiladero llevan su mismo nombre. La entrada más conocida del sistema se abre a escasos metros del pueblo de Valporquero del TorÃo y al encontrarse abierta al turismo su acceso está perfectamente habilitado.Se puede llegar a la cueva desde la comarca del Alto Porma siguiendo una carretera que parte de los alrededores de Boñar en dirección a La Vecilla. No tiene pérdida porque está muy bien señalizado. La belleza de esta cueva y su sencillo transitar hace de ella un punto obligado de visita para todos los que deseen pasar unos dÃas en nuestra montaña. Abierta entre los meses de junio a octubre, cuenta con una zona de más de un kilómetro de senda plagada de belleza subterránea con las famosas estalagtitas y estalagmitas, la Sala de la Gran Cascada o la Sala de las Perlas.
Existe también una ruta alternativa en la Cueva de Valporquero se denomina “el curso de las aguas” y está especialmente recomendada para los grupos de espeleólogos curiosos por buscar más y más datos acerca de las diferentes etapas geológicas que con tanta facilidad se dejan ver en la que es una de las cuevas más grandes y espectaculares de España.
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