NANGA.
Escrito por inocent el Miércoles, 21 de Febrero del 2007
Es el titulo de la última novela de Willy Uribe y una palabra que por mucho que lo intento no puedo sacar de mi cabeza.
Hablaros de Nanga es complicado para mi. Por muchos motivos, pero principalmente baso esa afirmación en mi falta de cultura literaria. Quizás para un erudito esta sea una simple novela de un surfer sin mayor trascendencia. Posiblemente para un crítico literario sea esta una pieza fundamental para seguir a este autor. Nanga para mí es una novela que he tenido que leerme tres veces ya.

La que para mi es la mejor foto de Billy. Resume dureza, tesón y un implacable deseo de estar en la brecha. Minutos despues su embarcación era barrida por una fuerte tormenta entre las Canarias y Madeira. Oxbow Quest. photo by Marcelo Diaz.
Willy relata la historia de una forma tan próxima y cercana que logra hacerme estar en todo momento presente en la escena. Quizás mi “malformación” audio-visual haga que lo lea como si de un guión para un corto se tratase. Lo que si es cierto es que disfruto con cada paso que doy por ella, que lo hago simplemente sintiéndome feliz. Por que por fin un autor escribe de forma cercana, de manera amena. (Y quizás muchos me podríais citar más de uno que escriba de semejante manera…lo se. Por eso he puntualizado al principio mi escasa cultura literaria)
Te la recomiendo sin duda alguna que la leas y estoy convencido que disfrutaras tanto como Tim con Lanah…
Quizás para poder sacar más jugo a esta lectura pueda su autor responderme a unas preguntas, dudas que me abordan tras haber devorado como un hambriento su novela.

Fluyendo en La Triangu. Txus Dominguez photo.
ENTREVISTA WILLY URIBE.
INOCENT. ¿Todos somos Nanga?
WILLY URIBE. Todos lo somos. Para los demás y para nosotros mismos. Nadamos en un mundo de contradicciones y ambigüedades. Y eso no es nada malo, al contrario. Muestra la extrema y maravillosa fragilidad del ser humano. Nos creemos la hostia, pero ni siquiera nos conocemos a nosotros mismos. Y a los demás tampoco. Nanga es lo oculto. Es “eso” que guardamos en nuestro interior y lo “otro” que existe ahí fuera. Lo que no podemos y no queremos mostrar, en definitiva, lo que no comprendemos.
I. Lope Urrutia protege su mundo y su vida hasta límites criminales, yo posiblemente haría lo mismo en su lugar pero… ¿Qué harías tú en su lugar?
W. Si estuviera tan convencido como él, también lo haría. Pero si de algo estoy convencido, es que estoy convencido de muy poco. La Duda, con mayúsculas. Y con el paso del tiempo, dudo aún más. Soy un gran escéptico. Y cuando creo que me he convencido de algo, me ocupo de hacerme preguntas al respecto hasta dudar de nuevo. Matar es algo muy fuerte, no tiene vuelta atrás. Uno tiene que estar muy mal convencido para dar ese paso, así que yo no valdría. ¿En una situación límite? Bueno, si algún día me enfrento a esa situación ya veremos.
I. ¿Quién es más próximo a ti, Lope Urrutia o Isidro Zarra?
W. Lope Urrutia, desde luego. Me gusta mucho narrar en primera persona. Es como un combate cuerpo a cuerpo con la historia que estás contando. Hay muchas cosas de Lope que me pertenecen, en cambio, lo que hay de Isidro Zarra es todo de prestado, una mezcla de personas y caracteres que voy robando por ahí. Urrutia, en euskera, significa lo lejano. Lope me sirve para lanzar lejos mi imaginación, bien cargada con esas cosillas que todos tenemos dentro.
I. ¿Qué pasó realmente con Stuart Kemp?
W. Si te refieres a la vida real, si existe un tal Stuart Kemp, a saber qué estará haciendo ahora. Pero si, como supongo, hablas de la novela, me temo que no puedo contestarte a eso. Mejor que sea el mismo Lope Urrutia el que cuente su historia a quien quiera leerla.
I. Esta novela, ¿Esta basada en un caso real, una historia que descubriste en Australia, o por el contrario es pura ficción?
W. Pura ficción llena de realidad. No sé hacer otra cosa. Observo, escucho y almaceno en el archivo, y cuando la historia que tengo entre manos me lo pide lo uso. Pueden ser historias que me han contado, paisajes que he visto, personas que he conocido, pero también hechos cotidianos, pequeños detalles que se incrustan en mis recuerdos. Como escritor soy un bicho que camina primero por el parasitismo y más tarde por la simbiosis. Parásito porque chupo y chupo y todo me lo guardo. Y simbiótico porque después comparto lo chupado con quien lee lo escrito.
I. Hay un detalle que me inquieta, la novela comienza en el mismo lugar donde finaliza, Hillsgreen. ¿Quizás sin saberlo estuviste cerca de Urrutia en tu estancia en Australia, habiendo logrado más que lo que consiguió Zarra?
W. Zarra es un personaje que trabajé poco. En un principio quería dejarlo poco esbozado, dar unas pinceladas gordas que fueran suficientes para definirlo. Era su objetivo de encontrar a Lope Urrutia lo que le daba sentido. Pero después, al leer la novela una vez editada, me di cuenta de que podía haber jugado más con él. Y respondiéndote, creo que Zarra logró algo muy importante, que fue romper la paz de Lope. Durante mi estancia en Australia no encontré nada de él, aún no había comenzado a escribir la novela. Tampoco hubiera tenido tiempo, y puede que ni ganas. Australia fue un mordisco en duro. Creo que tendré que volver y reconciliarme con ella. De todos modos, el aspecto humano lo encuentro más a mi gusto en otros lugares. De Tijuana para abajo, por ejemplo, y Europa, claro.
También hablas de Hillsgreen. Me inventé el nombre e imaginé el pueblo. Nanga no sirve como referencia de lugares geográficos. La geografía de Nanga no es la que aparece en los mapas.
I. ¿Qué piensas que hace hoy en día John Newman?
W. Está cogiendo olas por la zona de Cape Brossut, en el oeste de Australia. Bebiendo cerveza y pagándola con algún subsidio estatal. Tiene una novieta llamada Honey, una preciosidad con la nariz respingona y las tetas pequeñas y duras como kiwis sin pelos.. La conoció porque un día se le apareció en bolas en medio del desierto. Viven juntos en una casa de madera, a dos kilómetros de la costa y a veinte del pueblo más cercano. Al atardecer, la hora en la que los hombres del traje gris rondan el pico, John se sienta en su mecedora y, con el sol todo rojo sobre el Índico, se fuma dos canutos de marihuana y se bebe cinco cervezas. Cuando no hay olas, John Newman pesca, y cuando no le apetece ni pescar ni surfear se va al desierto a ver si aparece otra tía en bolas, porque sabe que Honey no se negaría a compartirle con otra. En pocas palabras, puede decirse que John Newman es feliz.

Willy & Moncho. En algún festival de la ACL hace dos años. inocent photo.
Categoria: TODAS
- Añadir este post a
- Del.icio.us -
- Meneame -
- Digg






