EL MAPA DE LA ISLA DEL TESORO.
Escrito por inocent el Lunes, 29 de Enero del 2007
Hacia mucho tiempo que el alisio no acariciaba mi piel. Mucho tiempo si encontrarme con mi pasado. Todos debemos mirar de vez en cuando atrás y encontrar aquello que fue importante de nuevo. Desgraciadamente nos empeñamos en vivir el futuro y dejamos atrás cosas que seguirán siendo siempre importantes.
Mis años en Tenerife condicionaron sin duda lo que hoy soy. Una vital importancia para comprender muchas cosas de mí. El viaje ha sido un encuentro con una parte de mí.
Estaba nervioso, no por volar; algo que debo confesar no me gusta nada. Estaba inquieto por el reencuentro con la isla de Tenerife. Con sus montes repletos de Laurisilva, por ese mar de nubes eterno que abraza el Teide. Con los deliciosos zumos del Viva Maria y con esas viejas recién pescadas y de sabor increíble.
Pero también impaciente por volver a descubrir cada ola que conocí y con el firme propósito de descubrir las solitarias. Algo que aunque parezca mentira en Tenerife abunda. ¿De verdad? Pues si. Abunda.
Mi aspecto para nada relacionado con un surfer (algo de lo que poco a poco me voy sintiendo más orgulloso que nunca) me permitió acercarme a la gente. Pasar desapercibido y oírles. Cual voyeur, como un espía. Estaba decidido a saber la razón por la que los picos famosos estaban saturados y cargados con 40 tíos y sin embargo miles de olas fluían solitarias sin nadie sobre ellas. Mis conclusiones fueron las mismas de siempre. Hay que parecer, hay que dejarse ver, para que un motivo antropológico puro de ser o pertenecer a un subgrupo nos reafirme como individuos. Cuando realmente lo delicioso es hacerlo en solitario o en compañía de dos o tres a lo sumo. Una para ti, otra para mi y todas para todos.
La historia no varia, incluso cuando vas a alquilar una tabla te advierten que no vayas a según que ola por motivos obvios. Los locales mandan y dirigen cual banda de latinos en Alcorcon. Y eso es así. Impepinable. (Pues mejor así… ¿No?) Dicha situación tan absurda como primitiva no hace más que busques y descubras lo que posiblemente serán las mejores olas y los rincones más bellos
posibles. Y os juro que los conté por cientos.
La inercia de mi actual actitud no hizo otra cosa que buscase y buscase. Que me adentrase en caminos rodeados de plataneras, con el rumbo marcado por una básica brújula de mi Casio. Rumbo al mar en todo caso; sin importar las posibilidades que ofrecían los cientos de caminos que descubrí. Y casi siempre había algo. Una ola, una playa vacía y sin colonizar por las hordas de guiris que sustentan la única economía de la isla.
Me he perdido durante una semana, he buscado y encontré lo que perseguía de forma obsesiva. Hay vida detrás de lo de siempre y si te empeñas en visitar una isla como Tenerife e ir a los picos de siempre volverás con un sabor tan amargo como la hiel. Si decides no pisar ni uno de esos lugares perfectamente definidos en el mapa te aconsejo un buen 4×4 y prepararte para hacer casi tres mil kilómetros buscando lo que a ciencia cierta serán las mejores olas que recuerdes en mucho tiempo. Dicho mapa deberás crearlo tu y mantenerlo guardado como tu mejor tesoro. Por que en esta isla hay cientos de tesoros en forma de olas.
Estas son algunas del medio millar de imágenes que no solo han llenado mis retina, pequeña muestra de la belleza y hermosura de un rincón incomparable. Por motivos lógicos no revelaré el emplazamiento de ninguna ola. Por respeto a sus gentes que me acogieron como un hermano y por que un pacto de caballeros hay que respetarlo hasta el final de tus días.
Cuando despegaba nuestro avión desde el sur el Teide y sus aledaños estaban teñidos de un manto blanco. A 15.000 metros pude observar la estampa más hermosa que recuerdo. Un mar de nubes tan compacto como el cemento y desafiante; superando los más de 3000 metros su cumbre. Una marca en el mapa del tesoro en forma de cumbre majestuosa me recordará la latitud y longitud de un lugar delicioso para perderse.

Una bella ola en el precioso norte. inocent photo.

inocent photo.

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Tras las palmeras encontré esto. Tan idilico como perfecto. Maravillas del norte. inocent photo.

Una ola del suroeste, hayada donde ningún foraneo pueda sospechar. Un rincon escondido y camuflado. inocent photo.

Derechon que se empeñaba en acariciar las rocas. Si te importan un pimiento tus quillas fluye por ella. Suroeste. inocent photo.

Maximo riesgo y tension. Si no pasabas mojabas. Así de facil. inocent photo.

Hasta las patas de Dorada. Tan rica como refrescante. Lastima que no lleguen a la peninsula. inocent photo.

Arena negra para teñir un paraiso volcanico. inocent photo.

¿Un baño?…inocent photo.

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Faro de la punta de Teno. Desde aqui la Gomera es preciosa. inocent photo.

Un lugar al Norte. Nada nuevo, conocido. Tan solo dos tios en el agua. inocent photo.

¿Y aquí por que no?…inocent photo.

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Bajo la serie. Fuerza en el Norte. inocent photo.

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Categoria: TODAS
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